Hoy fuimos a despedir a Pablo al aeropuerto. Esa sensación infinita del adiós, que duele tan adentro. Aunque sepamos -o creamos con buenas razones para hacerlo- que en un mes y medio estaremos de nuevo abrazándonos. Y quizá ya seamos tres.
Me sentí de nuevo una adolescente. Me sentí transportada a esos momentos de desamparo que sentía cuando tenía sólo 16 años, 17, y lloraba mares de lágrimas cada vez que se despegaba de mí. Cada vez que sentía que el destino me lo arrancaba. Y fueron muchas. Muchas despedidas y muchos reencuentros.
Pero algo fue distinto esta vez. Una partecita de él, algo muy importante se quedaba dentro mío. Es un desamparo, pero dulce. Una gran tristeza, pero teñida de esperanza. Reencontrarme con la soledad, pero a medias. Una presencia chiquita se hacía enorme para darme fuerzas y no quebrarme.
Creo que esta vez no hice honor a mi nombre. Y nadie me vio derramar ni una sola lágrima.
viernes, 24 de agosto de 2007
viernes, 17 de agosto de 2007
Panza, panzota...

Ese fue el asunto del mail que me mandó mi hermanita Angie, con dos fotos muy lindas que sacó de mi panza. El mismo domingo que anduvimos paseando. (Gracias gordi!)
No soy muy organizada con las fotos del avance del embarazo... por eso quizá no vean tantas. Pero ésta está muy buena.
Para los que preguntaban dónde estaba la pancita, aquí está!!
lunes, 13 de agosto de 2007
viernes, 3 de agosto de 2007
Agosto
Los días pasan grises como el acero,
la nieve acecha en Calamuchita,
el termómetro se resiste a moverse del cero.
El corazón se acelera,
el calendario se petrifica,
la espera empieza a desesperar...
Los planes se amontonan,
se superponen las citas,
me empiezo a marear...
Empezás a faltarme,
no puedo dejar de extrañarte,
ni evito imaginar...
Horas de ansia, de inquietud, de trabajo febril, de desear...
Remiendo mis recuerdos
e hilvano mis sueños
para no dejarte escapar.
El abrazo se estrecha y no alcanza para abarcar,
a los que están aquí y ahora,
y a los que ya no vendrán.
Esperando a Emilio, despidiendo a Pablo, extrañando a mi papá, dejándome mimar por madre, hermanos y cía, amontonando notas, apurando cierres, apilando batitas, escribiendo, planificando, soñando. Desde una Córdoba muy fría.
la nieve acecha en Calamuchita,
el termómetro se resiste a moverse del cero.
El corazón se acelera,
el calendario se petrifica,
la espera empieza a desesperar...
Los planes se amontonan,
se superponen las citas,
me empiezo a marear...
Empezás a faltarme,
no puedo dejar de extrañarte,
ni evito imaginar...
Horas de ansia, de inquietud, de trabajo febril, de desear...
Remiendo mis recuerdos
e hilvano mis sueños
para no dejarte escapar.
El abrazo se estrecha y no alcanza para abarcar,
a los que están aquí y ahora,
y a los que ya no vendrán.
Esperando a Emilio, despidiendo a Pablo, extrañando a mi papá, dejándome mimar por madre, hermanos y cía, amontonando notas, apurando cierres, apilando batitas, escribiendo, planificando, soñando. Desde una Córdoba muy fría.
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