miércoles 13 de agosto de 2008

Rey Sol





(con su permiso, Fito)

jueves 7 de agosto de 2008

Mala, mala, mala eres

Ando mala, mala, a veces no me reconozco. O Pablo me hace sentir que estoy mala. Tal vez estoy más firme. Desde que fui mamá, algo, mucho, cambió en mí. Sí, estoy más determinada, podría decirse. Es que si no, si quiero seguir trabajando y teniendo una vida además de ser madre, es imposible! Si uno no toma el toro por las astas, o el bebé, o la vida, lo otro la toma a una. Es así. Y exijo, exijo, exijo. Exijo ayuda a mi maridito. La pido sin culpas. A veces me gustaría que le saliera espontáneamente. A veces, muchas, le sale. A diez meses del nacimiento de Emilio, y a más de 30 años de la gran revolución feminista (década 60, 70, se puede decir, no?), siento que lo que nos toca vivir es increíble. Como mujeres, digo. Vivimos una época en la que se nos exige tanto, pero a la vez, nosotras respondemos con tanto. Damos y nos damos en todos los aspectos. Hemos aprendido tanto. Lo veo en todas las mujeres que me rodean. En sus blogs, queridas muchachas. Y en la vida real. Me sorprenden día a día. Mi madre es uno de los mejores ejemplos. A a los 50 años, viuda, rehizo su vida sentimental, se hizo un posgrado y ahora trabaja más que nunca, pudo comprar un departamento para sus hijos y al mismo tiempo hacerse cargo de sus padres mayores (es hija única), y también atender a su marido actual, cocinar todos los días, atender a sus hijos, desvivirse por su nieto (fui a mi casa materna y no me quería volver por cómo me ayudabaaa, qué lindo!). Mis hermanas y amigas, que laburan a full, son lindas, se cuidan, tienen su novio o marido, pero saben que no lo necesitan para vivir, sino que lo eligen para compartir la vida. Creo que sí, que estamos protagonizando una gran, gran revolución, y no nos damos cuenta. La vivimos imperceptiblemente. Quizá tiene que venir un outsider para demostrarnos cómo nos rompemos el lomo para desdoblarnos en mil partes y que eso, justamente, es lo que nos hace protagonistas de este momento histórico. Y quién más outsider que Salvador Treber, un economista muy capo (me acuerdo de haber ido a una charla suya en el aula magna de la facu de economía en Córdoba), que leí en una entrevista muy interesante en la revista Aquí Vivimos... el tipo tiene sus años, más de 70; es hombre; es de otra generación. Y dijo eso, que las mujeres no nos damos cuenta la gran revolución que estamos viviendo. Gracias don Salvador. Gracias por verlo. Gracias por el reconocimiento. Porque a veces los que están a nuestro lado, muy cerquita, dan por sentadas muchas cosas. Y gracias Aquí Vivimos por la linda nota sobre el aporte de este gremio, el femenino, a la economía!

miércoles 16 de julio de 2008

La vida es una moneda...

quien la rebusca, la tiene!
Leí hace poco un meme que hizo la genia de Perica (porque las leo chicas, pero no comento porque ando totalmente absorbida no sé exactamente por qué, ni por quién, pero será por la vida misma), y se me pegó la canción de Baglietto y Fito...
Estoy en ese momento de transición, estúpidamente alienante que tiene esta vida itinerante (uh, me salió con rima). Estamos los dos hechos unos perfectos fantasmas, paralizados ante la vida, las decisiones, las elecciones, las ofertas de clubes que dejamos pasar, las que vienen, las que van, las que nos gustan y no llegan, las que llegan y odiamos, pero tememos que al desecharlas no quede otra cosa mejor. Porque me encanta ir y venir pero al final también necesito una rutina, un lugar, echar raíces...
Eso. Estoy viviendo una incertidumbre tremenda.
Y mucha bronca porque todo parecía redondito... hasta una oferta de trabajo muy buena para mí tenía (que no comenté aquí por el vértigo de los últimos días en el pueblito de la puglia maldito).
¿Pero qué es mejor? ¿Certezas de algo no tan bueno? ¿O incertidumbre con esperanzas?
El bebito en plena angustia del octavo mes (aunque ya vaya por el noveno), me llaman la atención de mi trabajo, la certeza de que no estoy haciendo bien las cosas, que no se puede ser profesional dedicada y madre full time.
Hoy fue el primer día de guardería. Me costó mucho más de lo que pensaba pero no es humanamente posible seguir como hasta ahora.
En fin, que la vida es una moneda... pero tiene mucho más de dos caras.
Eso sí... sólo se trata de vivir!!!!

lunes 30 de junio de 2008

Aerolíneas... no more

Me duele en el alma decirlo, pero después de cuatro días a la deriva, entre aeropuertos, colas insufribles, faltas de respeto, atropellos, mentiras, todas las locuras y miserias humanas que puedan imaginarse... llegué a mi querida Córdoba.
Un día varada en Roma, dos en Buenos Aires, y aquí estamos, finalmente, en nuestro destino.
País mío querido, adorado, qué hermoso sos, qué hermosamente doloroso sos.

lunes 23 de junio de 2008

De vuelta


Llenos de alegría, de arena, de sol, de mar azul celeste, de birra ichnusa y de la otra, de asados, agradecidos eternamente de la hospitalidad adorable de loli y ramiro, de ensaladas enormes playeras (virtud de la primera) y asados espectaculares (virtud del segundo), embobados de la dulzura de luni, del cariño de todos, de pachi y ariel y luca y ori, de los villasanta, de los pintor, cargados de regalitos para emilio, y hasta de ofertas para volver a la isla de los sueños.
Dicen que Cerdeña te embruja, "ti strega". Y tienen razón.
Gracias a todos por seguirme aun en esta ausencia prolongaaaada! (necesitaba vacaciones de todo, sobre todo, de la compu!).
Actualización: Hay más fotos del viaje en Flickr, o sea, aquí.

martes 3 de junio de 2008

Dreaming Sardegna...


A ver, les cuento, esta ausencia internetística (exilio forzado al que me confina mi cónyuge... noooo, mentira!) se debe a que estamos en pleno frenesí previo a las vacaciones en Cerdeña. Volvemos a la isla, volvemos al mar celeste, al sol eterno, al lugar perfecto, perfecto para vivir, para concebir un hijo (y así lo hicimos), volvemos a Cagliari, a su playa urbana, al Poetto, a los nuraghe, volvemos al pan carassau, a los malloreddu, a la birra Ichnusa, al mejor pecorino del mundo, a los ricci (erizos de mar), volvemos, el viernes 7 volvemos a todo eso que nos hizo pasar algunos de los mejores meses de nuestra vida. Emilio entenderá por qué ahí sus padres se enamoraron más que nunca, y se enamoraron del lugar, y se convencieron de que la vida es demasiado linda como para no compartirla con un hijo. Ahí también, junto a ese mar celeste que no me cansé de mirar, Emilio tendrá una razón más -tontamente poética pero me gusta pensarlo así- para sus ojos azules cielo, azules mar.

(La de arriba es mi pancita pequeña de cuatro meses, esperando a Emilio, junto al mar de Cagliari)

lunes 26 de mayo de 2008

neoboludismo y neologismos

no se dice huevear, se dice webear...
no se dice chatear, es chotear...
y si blogueo, en realidad bolugueo?

(profunda reflexión a partir de una discusión con mi hombre sobre cuánto me roban tiempo, para él y para la vida en general, mis actividades internetísticas!)