domingo, 30 de octubre de 2011
La vida de a cuatro
Es como que hay que romper un poco el silencio en este blog. ¿Quedará alguien del otro lado? Quiero creer que sí, pero más allá de eso, yo -egoístamente- necesito recuperar este espacio. Y, no tan egoístamente, necesito compartir con quienes quieran oírme las delicias de esta segunda maternidad. Aquí estamos todos enfermos de Federiquitis, embobados con la pequeñita, desde el primogénito, hasta el papá, y por supuesto yo. Embobados. Ella se ríe y se ríe, le hablamos y no para de reírse. Toma teta, a su ritmo (nada de demandas locas cada una o dos horas como Emilio), duerme, a su ritmo (duerme, definitivamente, se despierta para tomar teta, pero nada de llantos, nada de desvelos, nada de nada). Y duerme en su moisés. Eso, definitivamente, después de tantos años que Emilio duerma con nosotros, parte de la noche, toda la noche, idas y vueltas, de buscar teorías que me amparen... es lo más increíble de todo. Ah, no, lo más increíble es que Emilio también se fue casi definitivamente de nuestra cama. Es como que al "recibirse" de hermano mayor, quizá sienta esa responsabilidad de adueñarse de su camita. ¿Será? Ahora voy a aprovechar la siesta matutina de Federica para tomarme unos mates, mientras Emi juega con sus autitos. Y por supuesto, me taladra la cabeza para que juegue con él. Súper divertida e intensa esta vida de a cuatro. Me gusta, me gusta, me gusta.
viernes, 12 de agosto de 2011
Aggiornamento...
En estos días puerperales intenté actualizar el blog, contar que recuerdo muy bien cómo me había ayudado este espacio, y ustedes, "las" y los que están del otro lado (aunque ahora no sean los mismos todos, pero muchos y muchas queden!) en aquellos primeros meses de Emilito bebé y Magui mamá, en Italia, bastante solos, en medio de un invierno crudo y largo, y que ahora sería muy injusto que no cuente aunque sea mínimamente cómo viene la mano en este momento. Ahora que soy mamá por dos. Pero claro, que ando a los saltos, y no pude. Ahora venía queriendo contar que hace un calor de locos, y que aproveché, a las tres semanitas de la gorda, para hacer el paseo más largo desde que nació. Emi con su bicicleta, yo con Federica en el cochecito, plaza, helado, negocios, y claro, la presencia de mi mamá, la abuela santa, que nos acompaña y nos hace el aguante a full. Ah, también quería contar que se fue Pablo, que ya está en Capo y que me había pegado un bajón mal, pero que ya está, estamos remontando bien, entre otras cosas, gracias a ese paseíto reparador. Hoy a la mañana, como quien no quiere la cosa, también me llegó el pasaporte que renové, y supongo que la semana que viene llegará el de Federica, señales que me van diciendo que estamos más cerca de reunirnos con el señor padre de esta familita cada vez más grande.
Eso venía con ganas de contar, y lo he logrado, mágicamente, sin interrupciones! Ya vendrán más "aggiornamentos"!
miércoles, 27 de julio de 2011
martes, 26 de julio de 2011
Federica
Llegó nuestra princesita de la paz, llegó el angelito, estoy disfrutándola tanto, y al mismo tiempo tratando de que la carita de Emilio tristón no aparezca tan seguido, que la sensación de que algo le fue arrebatado para siempre se transforme en que algo maravilloso llegó para quedarse a su lado y compartir esta aventura de andar por el mundo.
Fue cesárea, el 21 de julio, me estaba quedando con poco líquido amniótico y la doctora consideró que era lo mejor. Me tomó un poco desprevenida, porque quería esperar el parto natural que no pude tener con Emilio, y presentía que hasta el 23 o 24 no pasaría nada. Pero todo salió muy bien y soy la mujer más feliz del mundo, aunque suene trillado, trilladísimo, no hay muchas más palabras para expresarlo.
Agradecida a la vida por tanto, no podía dejar de compartirlo con ustedes, que siempre me llenan de tanto amor.
No sé por qué no me deja cargar fotos el maldito blogger... prometo que de algún modo llegarán.
Fue cesárea, el 21 de julio, me estaba quedando con poco líquido amniótico y la doctora consideró que era lo mejor. Me tomó un poco desprevenida, porque quería esperar el parto natural que no pude tener con Emilio, y presentía que hasta el 23 o 24 no pasaría nada. Pero todo salió muy bien y soy la mujer más feliz del mundo, aunque suene trillado, trilladísimo, no hay muchas más palabras para expresarlo.
Agradecida a la vida por tanto, no podía dejar de compartirlo con ustedes, que siempre me llenan de tanto amor.
No sé por qué no me deja cargar fotos el maldito blogger... prometo que de algún modo llegarán.
viernes, 1 de julio de 2011
entre el frenesí y la calma
Trato de que no, de que esta etapa del embarazo me sorprenda lo más tranquila posible, pero tampoco es tan simple.
Empieza julio y es el mes de su llegada. Mi Fede, mi Fede que patea bien fuerte como para que en medio del frenesí no nos olvidemos que está ella, ya casi que me la imagino, con carácter de leonina, volviéndonos locos de amor a su papá, a su hermano, y a mí (qué duda cabe!), sólo ella y yo sabemos cuánto ya nos queremos, cuán cómplices ya somos desde los primeros días en la panza.
Y ya confirmaron a Pablo en el mismo club, en una categoría más alta, dos ascensos seguidos, un reconocimiento merecidísimo, y sin embargo a veces me cuesta creerlo, me cuesta que sean tres años consecutivos en el mismo lugar, después de tantos desarraigos, y yo sigo con la coraza por las dudas, me encariño pero hasta ahí, que no es cuestión de hacerse tantas ilusiones, que mi corazón es tiernito y se sufre bastante, pero tampoco es cuestión de bajar para siempre las persianas de la amistad, que las relaciones y de las buenas se cosechan por todos lados.
Y empiezo a buscar acompañante para el viaje en avión con los dos críos, porque el marido se va antes, 10 de agosto a más tardar tiene que estar allá, y yo prefiero llegar en septiembre tranquila. Y mi mamá, claro, cómo no va a estar, es la primera candidata. Ella siempre está, aun cuando se deshaga en mil pedazos para cocinar, lavar ropa, hacer mensuras, firmar auditorías, dibujar en autocad, comprar fruta, llevar a sus padres octogenarios de aquí para allá, atender los reclamos telefónicos de cada uno de sus otros tres hijos. No sé cómo hace. Mujer maravilla si las hay.
Así llegás a nuestras vidas, princesa de la paz, eso dice tu nombre. Me aferro a vos y a todo lo que me quieras enseñar. Te espero y te espero. Todo el resto gira, da vueltas, vamos rápido, pero te aseguro que por dentro soy un mar calmo todo para vos.
Empieza julio y es el mes de su llegada. Mi Fede, mi Fede que patea bien fuerte como para que en medio del frenesí no nos olvidemos que está ella, ya casi que me la imagino, con carácter de leonina, volviéndonos locos de amor a su papá, a su hermano, y a mí (qué duda cabe!), sólo ella y yo sabemos cuánto ya nos queremos, cuán cómplices ya somos desde los primeros días en la panza.
Y ya confirmaron a Pablo en el mismo club, en una categoría más alta, dos ascensos seguidos, un reconocimiento merecidísimo, y sin embargo a veces me cuesta creerlo, me cuesta que sean tres años consecutivos en el mismo lugar, después de tantos desarraigos, y yo sigo con la coraza por las dudas, me encariño pero hasta ahí, que no es cuestión de hacerse tantas ilusiones, que mi corazón es tiernito y se sufre bastante, pero tampoco es cuestión de bajar para siempre las persianas de la amistad, que las relaciones y de las buenas se cosechan por todos lados.
Y empiezo a buscar acompañante para el viaje en avión con los dos críos, porque el marido se va antes, 10 de agosto a más tardar tiene que estar allá, y yo prefiero llegar en septiembre tranquila. Y mi mamá, claro, cómo no va a estar, es la primera candidata. Ella siempre está, aun cuando se deshaga en mil pedazos para cocinar, lavar ropa, hacer mensuras, firmar auditorías, dibujar en autocad, comprar fruta, llevar a sus padres octogenarios de aquí para allá, atender los reclamos telefónicos de cada uno de sus otros tres hijos. No sé cómo hace. Mujer maravilla si las hay.
Así llegás a nuestras vidas, princesa de la paz, eso dice tu nombre. Me aferro a vos y a todo lo que me quieras enseñar. Te espero y te espero. Todo el resto gira, da vueltas, vamos rápido, pero te aseguro que por dentro soy un mar calmo todo para vos.
miércoles, 29 de junio de 2011
Ya está...
que te sientas floja, y mareada, y con la tensión baja, una apatía general, sumada a las 36 semanas y medias de embarazo, y que tu mamá te prepare los zapallitos rellenos y tu abuela el pan lactal con costra dulce, esas dos cosas que pedís desde que llegaste, pero hoy, todo junto, así sin necesidad de pedirlo, dejen, ya está, ya se me pasó todo, eso no tiene precio.
lunes, 27 de junio de 2011
no tenés autoridad, nena
Llegó finalmente el marido, cenizas del volcán y atrasos correspondientes mediante, y el niño se transformó de manojo de nervios rebelde y desobediente, en una absoluta sedita que hace lo que le dicen y te abraza y te besa y te dice qué linda que sos mamita, qué lindo que sos papi. A veces es realmente desahuciante ser madre. Y que encima te digan claro, es que no tenés autoridad sobre el chico, ponete las pilas con la segunda a ver si te da bola, y bué tampoco es tan alentador que digamos. Pero me puse a pensar y no sé si me interesa tanto el "tener autoridad sobre el chico" dicho en esos términos. ¿Es esencial eso, me pregunto? No sé, estoy perdida a veces. Sé que es importante que conozca que cuando yo digo no, es no. Y trato de ser firme con eso. Pero en el fondo, prefiero que me ame, que sepa que lo amo, transmitirle lo que para mí es importante de la vida. Y los caprichos, y rebeldías, supongo que por algo son, en algo se originan. A mí me interesa que funcionemos como familia, y funcionamos. Estos dos meses sin Pablo no eran más que un simulacro del niño sin padre, con madre embarazada, en un lugar relativamente nuevo, readaptándonos. Veámoslo así. Justifiquémonos. No sé. I need a psicoloco me parece.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)