sábado, 10 de mayo de 2008

Ultimo momento!


¡No puedo entrar a ningún dominio terminado en .blogspot! Espero que dure poco, porque si no el síndrome de abstinencia atacará de un momento al otro, maldito google! No puedo ni siquiera responder a sus comentarios, menos mal que a blogger sí puedo ingresar.
Qué grande madrehayunasola que me invita al encuentro blogger, pero el 7 y 8 de junio todavía, creo, estaré por aquí... dependiendo de las locuras y exigencias de los dirigentes. Parece que se les metió en la cabeza que todo mayo deberán estar entrenando acá, bajón total, entrenar sin motivación alguna. Lo único bueno es que tratarán de cerrar contratos para el próximo campeonato. Yo la verdad que de lo único que tengo ganas ahora es de irnos a Cagliari diez días (teníamos el pasaje comprado del 10 al 20 de junio, pero hemos tenido la gran suerte de que lo podamos cambiar sin pagar multa, así que lo adelantaremos todo lo que los benditos dirigentes nos permitan). Y después, subirme lo antes posible al avión para Argentina. Necesito urgentemente mamenguear un poco, hermanear mucho, amiguear otro tanto... manos, brazos y más brazos que me ayuden con Emilio, estoy mariconeando un poco este último tiempo, pero bueno, internamente algo me dice que me la banqué bastante bien.
En otro orden de cosas, y a propósito también de mariconeadas, quiero decirle a Compa (a raíz de su comentario en mi post anterior) que me tocó lo más profundo de mi orgullo femenino, y que SÍ me pongo las pilas para cocinar, querido exponente del sexo masculino. Miren que me agarra un ataque de amor culinario y les subo mis obras maestras de la repostería, todas juntas, eh. Ya lo vengo prometiendo, y amenazando, y sí, dentro de poco tendrán acá las muestras de mis habilidades gastronómicas. Es verdad, como también dice Constanza, que tooodas esas cosas que enumeré (incluido y especialmente el puchero), se pueden hacer aquí en Italia, pero te aseguro que la carne de vaca tiene otro sabor (casi inexistente), queda dura, y encima, es muy cara. Prefiero comprar pollo, pescado, o hacerme unos buenos guisos de lentejas!!!
Estoy disfrutando de un momento de soledad. Soledad hijística y maridística. Ante mi desesperante estado migrañoso, Pablo se ofreció raudo y presuroso a llevar al demonio demandante a la sesión de Playstation. Así yo dormía una horita y me dedicaba a terminar una nota para mi trabajo que tengo colgada desde ayer. Me juré no tocar blogs hasta no terminar el trabajo para aprovechar al máximo el precioso tiempo de libertad otorgado por mi cónyuge, y lo logré (recién terminada y entregada la nota, me aboqué a leer un par de blogs, hasta que saltó el maldito cartel que encabeza este post). Bendita y maldita migraña. Maldita porque hacía mucho que no la sufría, pero las que (digo, porque en su mayoría somos mujeres) la sufren, podrán entender lo que se siente. Todavía siento los vestigios de su paso, que me deja absolutamente atontada. No sé si será la falta de sueño (Emilio se despierta cada una hora de noche, juro que no exagero) o de cafeína (esta mañana obvié el café con leche matinal, y sé que necesito mi dosis diaria de droga). Pero bendita si sirve para sensibilizar al maridito, y lograr un respiro. Unas horas sólo para mí, sin demandas, sin gritos, sin correr de un lado para el otro entre pañales y baberos sucios. Viste Marce, al final, todas somos unas madres de mierda.
Ahora sí, me voy. Muy lindo todo, pero los estoy extrañando horrores a mis hombrecitos, que me esperan para dar una vuelta en el centro!

viernes, 9 de mayo de 2008

Para descomprimir un poco

1) Lomitos
2) Empanadas
3) Asados
4) Milanesas
5) Puchero

Ese va a ser el menú cuando volvamos a Argentina, decretó el marido.
O lo que es lo mismo, ránking de las comidas que más extrañamos.
Sobre todo cuando, como anoche, el hambre y la nostalgia atacan a la una y media de la mañana.

jueves, 8 de mayo de 2008

De bloqueos e iluminaciones

Ando con una especie de bloqueo mental. Mi dulce mitad (como les gusta decir a los italianos), de vacaciones totales, yo que me pliego a la pereza y al ocio poco creativo, sumándole a todo esto una X-box olvidada por algún compañero de Pablo en estos lares... podrán imaginar las jornadas y veladas familiares. El niño endemoniado parece estar atravesando la angustia del octavo mes adelantada, llora si no me ve, llora si no me huele, llora si no me escucha, una adicción total a mi persona, que a veces me llena de ternura, y otras me desespera. Creo que del bloqueo saldrá algo bueno. Hasta tuve la iluminación el otro día de que este período en Italia es sólo eso, una etapa, y que mi vida la quiero allá en Argentina, con mi gente, con mi historia común, con mi pasado, con mi tierra. Sí, hasta hace poco me sentía una hoja echada al viento, que iba y venía sin saber bien por qué, adaptándose, aguantando, extrañando, pensando a veces que estaba bueno estar acá y proyectar un futuro en Europa, otras tantas sabiendo que no me lo bancaría. Está bueno ponerle un sentido a todo esto. Y quizá ese sentido es ahorrar todo lo que podamos y soñar una vida allá. Ese sentido que Pablo repite hace años, pero que yo no terminaba de sentir como proyecto propio. Por demasiado burgués, por demasiado materialista, por... nena, crecé, nena, despertate, nena, nenaaaaa!!

domingo, 4 de mayo de 2008

This is the end, my friend

Y terminó nomás. Nada de milagros, ni cábalas. Finished. Kaput. Finito.
Bué. Habrá que cambiar el chip y empezar a mirar para otro lado. Para adelante. Lo que más me embola es que hay que empezar a pensar en embalar bártulos, en dejar la casa en condiciones (ehhh, eso que está ahí afuera es un balcón, y no forma parte de mi espacio habitacional por ende no lo limpio), en despedirse de gente, en la puta madre, quién sabe dónde estaremos el año que viene, y dónde vamos a parar en argentina, y yo decime una cosa, quiero realmente seguir con mi laburo, qué sé yo si quiero, si sigo por comodidad, o qué mierda, se vienen momentos de replanteos, de barajar y dar de nuevo, de elecciones, es la vida, sí, y está buenísima. Hasta cuando te da una cachetada. Porque te despierta y te desacomoda y te saca del sueño fácil que todo lo soluciona.

viernes, 2 de mayo de 2008

Hay luz al final del túnel


¿Cómo pasaron el día del trabajador? Raro, raro feriado así, de jueves. Yo empecé laburando hasta las tres de la mañana, para luego dormir un poco junto a Emilio, y tener un día espléndido de sol, primavera decidida, vamos nomás. Gracias Barbi, la amiga brasileña, por acompañarme y llevarme a pasear. A pesar de la contractura que a duras penas la dejaba caminar. Muy inútil me siento por no animarme a manejar más que en el pueblo. Pero convengamos que el autito que tenemos no es de fiar tampoco. Así que doblemente gracias. Cargamos los críos y fuimos a Trani, a un parque sobre el mar (el que ven en la foto de arriba, que así no dice mucho pero quizá si la agrandan se vea mejor). Nuestros maridos en Catanzaro. El cuco. El monstruo. Caminamos, charlamos, criticamos un poco a los italianos (latinoamericanas desagradecidas), divagamos otro poco sobre nuestras familias de origen, sobre la locura de su madre, sobre nuestras hermanas, sobre la maternidad. De cuántas cosas podemos hablar las mujeres ininterrupidamente sin cansarnos. Y ser incluso monotemáticas sin cansarnos. Felipe le sacaba chispas a su monopatín y Emilio roncaba en el cochecito. Después, sucumbí a la tentación y me deje conducir hacia el mcdonald's. Todo sea por Felipe. Que si no se aburre. Semi desastre porque Emilito tenía hambre y no tenían frutas. Yo no pensaba que el paseo se iba a prolongar así que no llevé papa preparada. La teta siempre salva. Claro. Y al final se entretuvo. En la sillita, con muchas cosas para golpear, para aplastar, para meter en la boca. Volvimos e hicimos cafecito en casa. Siguió la charla, encantadora, volviendo una y otra vez por los mismos carriles, pero siempre deliciosa. Una hora antes de las seis, la cita más importante del día, cada chancho a su rancho. Emilito dormía un simulacro de siesta y yo me instalé en la computadora. Transmitían el partido on-line. O sea. Jugada a jugada. Con texto, gente. Nada de imagen, ni de audio. Actualizaban cada 15 segundos, y fue una larguísima hora y media, en la que eché mano de los más inverosímiles amuletos. Abría vuestros blogs y dejaba abierto uno, luego otro. Si íbamos adelante, lo dejaba, porque traía suerte. Si no, lo cerraba y abría otro. Jua. Las pavadas que uno hace. No voy a decir quién trajo mufa, porque en realidad ni me acuerdo. Pero el de Compa, el de Marce y el de Laureana estuvieron abiertos largo tiempo soportando la hazaña! El de Malagata apareció al final, ni llegué a leer su largo post sobre la suegra, me lo guardo como postre, pero trajo la bendición definitiva! Ganamos, gente. Ganamos ganamos ganamos!!!! Por un punto!!!!
Ahora se puede empezar a sonreír de nuevo, a pasear, a soñar, a planificar las vacaciones en Cagliari, pero más adelante. La vuelta a Argentina. Pero más adelante. Nada de anticiparla.
A la noche me fui a lo de Barbi porque había que compartir con alguien tanta alegría. Nos permitimos una cervecita de medio litro a medias. Unas pizzas muy buenas. Y nos despachamos con panna cotta y por enésima vez, Notting Hill. Pero siempre es un placer. Siempre es un placer escucharte Hugh.
Volví como a la una, manejando el Clio destartalado, subiendo y bajando el cochecito de Emilio por las escaleras, poniéndolo en el huevito, atándolo con cuidado porque estaba mosca. Uy sí, se extraña papá. No es tan fácil andar sola de un lado para el otro con un bebito. Caminé la cuadra hasta casa. No había un alma. Y la noche estaba magnífica. Se respiraba primavera. Todo me sonreía. Y cuando a la hora llegó Pablo, más todavía. Tenía una sonrisita, según él, pícara, que no podía explicar. El domingo será el partido definitivo. Y ahora se puede ganar más que nunca. Y pasar a la semi. Y acariciar la final. Y soñar el campeonato.
Sí gente, me pegó fuerte la fiebre. Fiebre de play off.




martes, 29 de abril de 2008

Una de cal y una de arena

Estoy muy cansada y había empezado un post que pintaba largo, pa' variar un poco, pero entre las muchas cavilaciones y sucesos requteimportantes de estos días, quiero comunicar que:

1) andamos de capas caídas, por esto (si capishe?)

2) emilito está súper bien, ya parece recuperado del todo. Como lo y los quiero tanto, les dejo mi dirección de youtube para que vean el último videito, y de paso chusmeen los otros.

Arrivederciiii!!

martes, 22 de abril de 2008

Hermanos



Angie, Ana, Magui y Alvaro, con el perro Cobre, en la casa de los abuelos en Morteros
(allá por 1988).

Resulta que el otro día con mi hermana Ana hablábamos del nido vacío, del asunto éste que nuestra hermana más chica dejó el depto de estudiantes que compartimos durante mucho tiempo en Córdoba (digamos la entidad afectiva, porque el inmueble en sí es nuevito, fue mutando a lo largo de los años) y se fue a vivir a Buenos Aires con su prometido. Sí sí, Angie, mi hermanita chiquita. Y me afectó bastante. A lo que Ana con bastante razón retrucaba que cuánto te puede afectar a vos que estás allá lejos y ya te fuiste hace rato, igual que a mamá, no lo entiendo mucho. Pero coincidíamos las dos mujeres mayores de nuestro matriarcado, entiéndase mi madre y yo, que ese lugar es una extensión de nuestro hogar, a los 18 años nos fuimos de casa, sí, pero a ese otro nido seguro, lleno de nuestros vínculos y nuestros códigos, no cortamos el cordón para nada. Y ahora ahí sólo están el retoño menor, sexo masculino: mi hermano Alvaro; y ella, Ana. Es bastante duro. Es la primera vez en mi vida que vivo sin alguna de mis hermanas me decía la sobreviviente al éxodo. Y tenía razón, no me había dado cuenta.
No me había dado cuenta cuánto pueden estar unidas las personas y aferradas a un espacio por más inmaterial que sea. No me había dado cuenta que me afectaba también porque ése es mi lugar para volver a su vez. Ese depto chico, apretujado, desordenado, donde casi siempre reinaban los gritos, pero también las conversaciones eternas, era mi hogar. Hogar, cómo decirlo, hogar materno, paterno. Ya sé que hogar es el lugar donde yo esté con Pablo y Emilio. Sin dudas. Pero mientras hagamos esta vida de gitanos, me gusta saber que allá en Córdoba van a estar mis hermanos con una tarta siempre en el horno, con sus dvds de friends y de lost, y la música para limpiar de Angie; Ismael, Calamaro, Sabina, Cerati, sonando en la notebook de Ana; Alvaro con su bajo y su guitarra y sus canciones,. Y el mate amargo siempre listo. Es raro y esta vuelta a Argentina me va a resultar extraño no poder verlos a los tres ahí. Decir voy a la casa de mis hermanos y que uno ya no esté.
Angie, a pesar de ser la más chica, creo que fue la que mejor lo entendió. Me dijo, es la ley de la vida, Maguita. Y no me quedó otra que asentir.




Ana, Magui, Angie y Alvaro, Emilio en la panza, en el depto de Córdoba (agosto de 2007).