
¡No puedo entrar a ningún dominio terminado en .blogspot! Espero que dure poco, porque si no el síndrome de abstinencia atacará de un momento al otro, maldito google! No puedo ni siquiera responder a sus comentarios, menos mal que a blogger sí puedo ingresar.
Qué grande madrehayunasola que me invita al encuentro blogger, pero el 7 y 8 de junio todavía, creo, estaré por aquí... dependiendo de las locuras y exigencias de los dirigentes. Parece que se les metió en la cabeza que todo mayo deberán estar entrenando acá, bajón total, entrenar sin motivación alguna. Lo único bueno es que tratarán de cerrar contratos para el próximo campeonato. Yo la verdad que de lo único que tengo ganas ahora es de irnos a Cagliari diez días (teníamos el pasaje comprado del 10 al 20 de junio, pero hemos tenido la gran suerte de que lo podamos cambiar sin pagar multa, así que lo adelantaremos todo lo que los benditos dirigentes nos permitan). Y después, subirme lo antes posible al avión para Argentina. Necesito urgentemente mamenguear un poco, hermanear mucho, amiguear otro tanto... manos, brazos y más brazos que me ayuden con Emilio, estoy mariconeando un poco este último tiempo, pero bueno, internamente algo me dice que me la banqué bastante bien.
En otro orden de cosas, y a propósito también de mariconeadas, quiero decirle a Compa (a raíz de su comentario en mi post anterior) que me tocó lo más profundo de mi orgullo femenino, y que SÍ me pongo las pilas para cocinar, querido exponente del sexo masculino. Miren que me agarra un ataque de amor culinario y les subo mis obras maestras de la repostería, todas juntas, eh. Ya lo vengo prometiendo, y amenazando, y sí, dentro de poco tendrán acá las muestras de mis habilidades gastronómicas. Es verdad, como también dice Constanza, que tooodas esas cosas que enumeré (incluido y especialmente el puchero), se pueden hacer aquí en Italia, pero te aseguro que la carne de vaca tiene otro sabor (casi inexistente), queda dura, y encima, es muy cara. Prefiero comprar pollo, pescado, o hacerme unos buenos guisos de lentejas!!!
Estoy disfrutando de un momento de soledad. Soledad hijística y maridística. Ante mi desesperante estado migrañoso, Pablo se ofreció raudo y presuroso a llevar al demonio demandante a la sesión de Playstation. Así yo dormía una horita y me dedicaba a terminar una nota para mi trabajo que tengo colgada desde ayer. Me juré no tocar blogs hasta no terminar el trabajo para aprovechar al máximo el precioso tiempo de libertad otorgado por mi cónyuge, y lo logré (recién terminada y entregada la nota, me aboqué a leer un par de blogs, hasta que saltó el maldito cartel que encabeza este post). Bendita y maldita migraña. Maldita porque hacía mucho que no la sufría, pero las que (digo, porque en su mayoría somos mujeres) la sufren, podrán entender lo que se siente. Todavía siento los vestigios de su paso, que me deja absolutamente atontada. No sé si será la falta de sueño (Emilio se despierta cada una hora de noche, juro que no exagero) o de cafeína (esta mañana obvié el café con leche matinal, y sé que necesito mi dosis diaria de droga). Pero bendita si sirve para sensibilizar al maridito, y lograr un respiro. Unas horas sólo para mí, sin demandas, sin gritos, sin correr de un lado para el otro entre pañales y baberos sucios. Viste Marce, al final, todas somos unas madres de mierda.
Ahora sí, me voy. Muy lindo todo, pero los estoy extrañando horrores a mis hombrecitos, que me esperan para dar una vuelta en el centro!
Qué grande madrehayunasola que me invita al encuentro blogger, pero el 7 y 8 de junio todavía, creo, estaré por aquí... dependiendo de las locuras y exigencias de los dirigentes. Parece que se les metió en la cabeza que todo mayo deberán estar entrenando acá, bajón total, entrenar sin motivación alguna. Lo único bueno es que tratarán de cerrar contratos para el próximo campeonato. Yo la verdad que de lo único que tengo ganas ahora es de irnos a Cagliari diez días (teníamos el pasaje comprado del 10 al 20 de junio, pero hemos tenido la gran suerte de que lo podamos cambiar sin pagar multa, así que lo adelantaremos todo lo que los benditos dirigentes nos permitan). Y después, subirme lo antes posible al avión para Argentina. Necesito urgentemente mamenguear un poco, hermanear mucho, amiguear otro tanto... manos, brazos y más brazos que me ayuden con Emilio, estoy mariconeando un poco este último tiempo, pero bueno, internamente algo me dice que me la banqué bastante bien.
En otro orden de cosas, y a propósito también de mariconeadas, quiero decirle a Compa (a raíz de su comentario en mi post anterior) que me tocó lo más profundo de mi orgullo femenino, y que SÍ me pongo las pilas para cocinar, querido exponente del sexo masculino. Miren que me agarra un ataque de amor culinario y les subo mis obras maestras de la repostería, todas juntas, eh. Ya lo vengo prometiendo, y amenazando, y sí, dentro de poco tendrán acá las muestras de mis habilidades gastronómicas. Es verdad, como también dice Constanza, que tooodas esas cosas que enumeré (incluido y especialmente el puchero), se pueden hacer aquí en Italia, pero te aseguro que la carne de vaca tiene otro sabor (casi inexistente), queda dura, y encima, es muy cara. Prefiero comprar pollo, pescado, o hacerme unos buenos guisos de lentejas!!!
Estoy disfrutando de un momento de soledad. Soledad hijística y maridística. Ante mi desesperante estado migrañoso, Pablo se ofreció raudo y presuroso a llevar al demonio demandante a la sesión de Playstation. Así yo dormía una horita y me dedicaba a terminar una nota para mi trabajo que tengo colgada desde ayer. Me juré no tocar blogs hasta no terminar el trabajo para aprovechar al máximo el precioso tiempo de libertad otorgado por mi cónyuge, y lo logré (recién terminada y entregada la nota, me aboqué a leer un par de blogs, hasta que saltó el maldito cartel que encabeza este post). Bendita y maldita migraña. Maldita porque hacía mucho que no la sufría, pero las que (digo, porque en su mayoría somos mujeres) la sufren, podrán entender lo que se siente. Todavía siento los vestigios de su paso, que me deja absolutamente atontada. No sé si será la falta de sueño (Emilio se despierta cada una hora de noche, juro que no exagero) o de cafeína (esta mañana obvié el café con leche matinal, y sé que necesito mi dosis diaria de droga). Pero bendita si sirve para sensibilizar al maridito, y lograr un respiro. Unas horas sólo para mí, sin demandas, sin gritos, sin correr de un lado para el otro entre pañales y baberos sucios. Viste Marce, al final, todas somos unas madres de mierda.
Ahora sí, me voy. Muy lindo todo, pero los estoy extrañando horrores a mis hombrecitos, que me esperan para dar una vuelta en el centro!

