jueves, 7 de enero de 2010

Delicias de la web

Dos sitios que encontré saltando de blog en blog, de web en web.
A mí me alegraron el día:

Things we forget (anotar las obviedades, por más obvias que parezcan!)

The oat meal
(vean el del gato, el de la cerveza, el de las palabras mal escritas!)

sí, están en english.

Y ya que estoy, me voy con un papelito robado.

sábado, 2 de enero de 2010

La calma

A fines de 2008 creo yo haber estado atravesando algún tipo de crisis interna, qué sé yo, alguna de tantas. Vengo pensando esto desde que empezó diciembre, cuando me pongo a comparar aquel mes, la turbulencia de aquellos días, con la calma de estos. Esta vida gitana no es fácil, ya me queda cómoda la excusa, pero es la realidad. Y yo, creo como todos, necesito desesperadamente tener puntos de referencia, amigos, familia o pseudo familia, gente, gente con la que contar de verdad. Bué, aunque no sé si la crisis venía exactamente por ese lado, pero era como si tuviera hormigas en el culo. Necesitaba desesperadamente moverme, hacer cosas nuevas, escapar, huir... no sé bien de qué ni por qué.
Por ejemplo, ahora casi que me vienen escalofríos cuando pienso que me lancé como una loca a aquel mini viaje en París sola, con la mamá de una amiga (y Emilio), y después vino el súper micro mini maxi tour hasta Mónaco y Niza con paradas intermedias en Firenze y Génova para las fiestas. Con un nene de un año y meses... que de paso vivía enfermo.
No sé si habré quedado saturada de tanto mini tour el año pasado (o la temporada basquetbolística pasada, para ser más precisos), que se completó con innumerables visitas a Pompeya, varias a la Costa Amalfitana, Nápoles y sus pesebres, Roma varias veces, visita de muchos amigos, madre, suegro y amigos, luego viaje a Cerdeña, y concluyó con Madrid y Alicante, que ahora en este fin de año 2009 y comienzo de 2010 estoy disfrutanto mucho del sedentarismo, de lo bien que se la pasa Emilio en su nuevo hogar, de un poco de serenidad "ritrovata".
Quizá sea que este lugar tiene tanto de bello, de turístico, o simplemente "me gusta". Quizá sea sencillamente yo, que me estoy encontrando, que me empiezo a gustar, que me empiezo a querer más, que me siento reconciliada conmigo misma como mamá, como esposa, como dueña de esta vida; transición que no fue fácil. Y también el trabajo, que en diciembre llegó mucho, cargado y variadito, con cosas nuevas para descubrir y sentir que muchos esfuerzos valieron la pena.
Así empieza el 2010. Tranquilito, tranquilito. Pero feliz.
Espero, es mi deseo de corazón para este año que comienza, que todos y cada uno de ustedes puedan encontrar la serenidad y la plenitud en "ese" lugar del mundo y de la vida en el que estén plantados.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Navidad, navidad!

Acabo de hacerle un videíto que en algún momento reduciré de tamaño, editaré y subiré a Youtube, es mi hijo diciendo chicho bellllo, chicho bellllllo... stelllllla, fiorellllllllla, y dos minutitos de conversación adorable con esa cosita que me tiene loca, qué quieren que les diga. Y encima es navidad y estoy más entusiasmada que él, más ansiosa que él, ya le hice abrir varios regalos antes, y si sigue así se va a quedar sin nada para que le entregue Papá Noel!
Compré cerezas patagónicas a un precio irrisorio, pero no importa, es para adornar un cheese cake que va a ser mi dulce aporte a la gente tan buena onda que nos invita a pasar estas fiestas tan familiares, a nosotros, los exiliados, digamos. También un plato grande rojo brillante, y tortera desmontable. Porque no tenía. Tengo todavía gran parte de mis pertenencias en mi hogar del año pasado, sí, aunque no lo crean.
Y estos días son así, poco trabajo, lo mínimo y necesario, mucho tiempo para disfrutar de Emi y de Pablo, para comprar regalitos, para pasear, para descansar y respirar mucha atmósfera navideña. Que total la ola polar ya pasó por aquí por la Sicilia, y ahora el scirocco nos trajo 20 grados!!! no me envidien!! y un sol radiante, y el mar que casi se tranquilizó.
Y sí, la nostalgia es casi inevitable, pero este año se cuela en forma de alegría, de recuerdo feliz, de desear estar allá, pero de no sufrir. Tengo mucho para estar contenta, así que esto es lo que prevalece!
Mis mejores deseos para todos ustedes, lectores de este blog gitano! Gracias por tanta y tan buena compañía, siempre.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Dos y dos


Emilio está grande... dos años y dos meses. Cuando cumplió dos años planeta mamá se encargó de hacerme caer de la nube con un mail en el que decía, a grandes líneas, o más bien literalmente, que mi hijo ya dejaba de ser un bebé, para pasar a ser un niño. Que en este año completaría varios hitos importantes: dejar el chupete, la mamadera y el pañal, entre otras cosas. Quise empezar por lo último, compré una pelela hermosa, con cara de pato con un pico que suena, pero por supuesto, la usa de moto, le salta arriba, me toma el pelo. Pero de hacer pis o caca ahí, mejor ni hablemos. Pero no me desespera. Ya lo hará, cuando esté listo.
En estos dos meses que estamos aquí, será el aire de mar, será la pasta italiana, el aceite de oliva y el parmiggiano... no sé... para mí es como si hubiera crecido dos kilómetros! Está tan alto y por primera vez no lo veo menudito. Cuando lo levanto y me veo al espejo me siento ridícula, alzando una cosa tan larga y grandota, pero enseguida se me acurruca y parece de nuevo un bebé.
Nos dice mamía y papío, me hace reír mucho. No sé de dónde sacó eso.
Se pone a hablar solo por los rincones, elabora discursos en su media lengua que me hacen reír sola mientras lavo los platos o trabajo en la computadora. El otro día miraba su chupete y decía muy dulce: "noooo caqueca (francesca), no, chupete de emiiio, noooo... no se pede, no se pedeee... queré comprrraarrrr???". Para él todos los bebés y nenes chiquitos son francesca, la hija de una amiga, en la que descubrió cómo los bebés toman la teta, entonces ella está siempre presente, sobre todo cuando se trata de cagar a pedos a alguien.
O si no, reproduce lo que le dicen en el jardín cuando me voy, mitad en italiano, mitad en español... "no tore emiiio (no llores), no toreee bimbi (nenes), ya viene a mammaaa, ya viene mammma".
De a poquito está incorporando palabras en italiano, pero él habla todo en español, y me gusta que sea así. Dice "tívolo" (scivolo, tobogán), "palllla" (palla, pelota), "bimbi", "canestro" (doble en el básquet!)... y el otro día mientras le preparaba una sopita y le decía "emilio, vamos a tomar la sopita, qué rico, qué rico!"... me mira con ojitos entre tímidos y pícaros y me dice "menetrra"... lo miré un rato hasta que me cayó la ficha: MINESTRA!!! sopa en italiano! jajaja! eso se lo deben ofrecer seguido en el jardincito (aunque casi nunca almuerza ahí).
Me prometí a mí misma, y lo hago también aquí frente a ustedes, venir rápido a escribir cada vez que descubra estas cosas, porque sé que me estoy olvidando la mitad, y el otro día me descubrí olvidando completamente algo que me había hecho reír mucho a la tarde... se lo quise contar a Pablo a la noche, y fiuuuuu, habíase evaporado de mi mente. NO PUEDE SERRRR! Los treinta están haciendo estragos.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Shockeada

De la frustración, a la felicidad total, al shock... y bueno, así es la vida.
De verdad, estoy todavía shockeada y paralizada por la avasalladora cantidad de amor en todos los envases habidos y por haber que me llegaron para los fatídicos 30. No sé por dónde empezar a responder los mails que me hicieron derramar mares de lágrimas, las llamadas inesperadas, los mensajitos de fb que por más que despotriquemos, son lindos! no sé por dónde seguir agradeciendo tantas cosas que a veces siento que no, no me están pasando a mí. Pero maldita culpa sí, sí, te están pasando a vos.
Cuando se pase el shock, debería comenzar por el post de abajo, y retomar un debate tan viejo (o no tanto?) como la madre trabajadora. Por ahora déjenme seguir saboreando los nuevitos, redonditos y mojados 30.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Frustración

Me frustra en un modo importante no lograr que mi hijo vaya contento a la guardería. Sé que es el mínimo precio que nos tiene que hacer pagar por todos los cambios a los que lo sometemos, pero verlo llorar cada vez que lo dejo, escucharlo desde que se despierta "guarre nooo", y enfrentarme a sus compradores "mañana mamá, sí? mañana la guarre, ahora toboán, sí?" es como demasiado para mi no muy recio temperamento. Yo generalmente no claudico, pero lo mando una horita y media, dos horas... así, casi como un chiste. El padre si tiene la mañana libre ya está, es causa perdida, se lo lleva al mar. Y yo digo y sostengo que así nunca se va a acostumbrar. Entonces ahora lo llevé un par de horas a la tarde, a ver si con el horario cambiado disfruta más. Y yo logro terminar una nota urgente sin tener que levantarme a las seis o trasnochar hasta las cuatro. Vicisitudes de los home-workers... (no, problemas no, no tengo la desfachatez de llamar a esto un problema! pero necesitaba decirlo!).

jueves, 12 de noviembre de 2009

Orlandina

Yo tenía el post en la cabeza todo el tiempo, lo juro. Lo que pasa es que iba a resultar de verdad muy aburrido. Iba a ser "¿Viste cuando no tenés nada, absolutamente nada de qué quejarte? Bueno así estoy". Y sí, es así sinceramente. Ahora hay algunos detalles como para empezar a activar la maquinaria de la queja, como para que no se herrumbre, pero en general, estoy tan agradecida a la vida, a haber tenido paciencia, a haber sabido esperar (bueno, más allá de algún que otro exabrupto que me habrán tenido que aguantar en cuatro meses de incertidumbre en argentina, pero creo que se perdonan). Porque esto es así, muy una lotería. Te dicen "Capo D'Orlando", una googleada (primera cosa que hago, obviamente), y bueno, allá vamos. Pero bien podría haber sido un bodrio, un lugar como el que caí el año pasado en el primer mes y medio, en ese hotel de mala muerte en el que casi me pego un tiro sin haber festejado aun el primer cumple de mi hijo!
Ciudad chiquita, exactamente las mismas dimensiones de mi Morteros -para las que se habían quedado con la duda de mi pueblo de calles anchas en la pampa cordobesa- con la salvedad de que aquí tenemos el mar de un lado, y el monte del otro. Es realmente una belleza. Me encanta salir a caminar y saber que hago tres cuadras y bajo al mar, y hago otras tres y está la peatonal, llena de jueguitos para Emilio, y negocios coquetos, y bares y heladerías, donde tomarse un capuccino y probar todos los días una masa distinta (mi vecina me lleva por mal camino), de los canolis (el típico dulce siciliano), a las más insólitas formas que hicieron para Halloween.
La casita es chica pero nueva y "acogedora", diría mi hermana. Tenemos una aspiradora que compartimos con la vecina y esa pavada me hace feliz, jajajaja. Hace años que pido una aspiradora porque la escoba y la palita no sacan la mugre como estos robots que usan acá todas las italianas, y ahora el club me dio el gusto. La compartimos con mi vecina, la mujer del otro jugador. Claro, mi vecina es otro detalle importante de esta nueva vida. La aspiradora va y viene como van y vienen también nuestros hijos, la manteca, el huevo, las fuentes de la cocina, el cucharón, o los platos con pasta al pesto de pistachos (una delicia que probamos acá), la lasaña del marido (medio argentino-medio italiano) y las invitaciones a café, a pasear, a cenar... Mónica es así, como una caricatura, es como salida de una serie. Ella habla y yo no puedo parar de reírme. Es hiper simpática y me encanta verlos discutir con el marido. Es mejor que ver Casados con hijos, y eso que esa Mónica también me hace reír mucho!! Es italiana del norte, del Piemonte, y está llena de los clichés esos que escuché durante todos mis años de terrona acerca de la gente que vive por allá arriba (como por ejemplo, vestirse de Gucci de los pies a la cabeza, pero no gastar un euro en un pelapapas!). Pero también me desmorona muchos otros prejuicios con su espontaneidad, su generosidad, su sentido del humor.
Ya volveré con más anécdotas... esto no termina acá! Es que los albañiles hace tres semanas que taladran sobre nuestras cabezas, y es ya un milagro que Emilio haya dormido hasta recién! Ja, vieron, de algo me tenía que quejar.