Pero parece que surtió efecto. Más allá de que empecé a cosechar los primeros "qué panza grande!" en el octavo mes de embarazo, finalmente, ayer tuve la confirmación con mi doc que también me dijo que en quince días de este "cambio de hábito" la panza creció visiblemente y la altura uterina había aumentado muchísimo!!
Mientras tanto, Emilio está terrible, terrible, terrible con todas las letras. Pero creo que alguna que otra razón tiene, no? El papá que se quedó allá, acá que es todo nuevo (divertido, copado, pero nuevo en fin), adaptarse a un nuevo jardín, a nuevos horarios, la hermanita en ciernes... me llama la atención que pareciera no extrañar tanto a Pablo, pero se ve que son rasgos de su personalidad, que no expresa demasiado, porque por ahí le salta la ficha con cosas extrañas. Debe haber dicho sólo dos veces "quiero a papá" desde que llegamos. Pero a veces se pone sensible y llora por nada cuando vemos o hablamos de cosas relacionadas con Pablo. Ya no queda nada. En exactamente una semana estaremos yendo a buscar al reciente campeón (sí sí, dos al hilo) al aeropuerto de Córdoba!!!!!!
Yo ando como si... no sé... como un retorno a la adolescencia, serán los instintos y las hormonas, las puertitas del cerebro que empiezan a cerrarse, diría la psicóloga del curso preparto al que voy, una necesidad así como medio posesiva de Pablo, una ansiedad medio estúpida de que "viene y lo tengo que compartir" que hacía años y años no sentía. Y bueno, en la cuenta regresiva al parto se nos permite casi todo, no? como perder la billetera y buscarla durante horas, y que esté abajo del asiento del auto, ése que juraste haber revisado dos veces súper bien... o al día siguiente de ese episodio y habiéndote martirizado jurando poner cabeza, te dejes en la primera visita a amigos la cartera olvidada... juro que hago mi mejor esfuerzo, pero tengo un problema vital con llaves, teléfono, cartera y billetera. Siempre lo tuve. Y embarazada, mejor ni hablemos.
Se levantó el niñito, vamos a prepararnos para el primer turno de jardín... lo estoy mandando dos o tres horitas a la mañana y dos horitas a la tarde. Se divierte muchísimo pero cada día es una lucha para convencerlo. Esto no termina másssssssss!!!!!!! es la lucha eterna entre la guardería y el "me quiero quedar con vos mamita linda"!


