lunes, 7 de abril de 2008

Realismo mágico, y brutal

La realidad le suele ganar a la ficción. A veces, por goleada.
Claro que cuando la liberaron hasta Oliver Stone quería estar presente.
Estoy pasmada, conmocionada, con un nudo en la garganta todavía.
Sabía algo de la historia de estas dos mujeres, Clara Rojas e Ingrid Betancourt, secuestradas por la FARC en Colombia.
Pero me topé con esta nota y después con ésta y ésta y ésta, y ya saben cómo es el mundo virtual.
Hasta hay un libro escrito sobre el tema, cómo para no.

viernes, 4 de abril de 2008

Juliana mamá


Hoy mientras limpiaba los dos baños de casa*, preparaba la comidita de Emilio, después la nuestra, lavaba los platos, pasaba el trapo por la escalera, sacaba la ropa del lavarropas (tendió él, nótese el detalle), le lavaba la carita al gordo, iba, venía, tratando de entretenerlo, me entró una rara sensación. Me estaba sintiendo plena. Feliz. Che, esto me gusta. O me está gustando, mejor dicho. ¿Es una mala señal? ¿Me estará gustando ser ama de casa? ¿Ser simplemente "mamá"? Me sentía como jugando a la casita. Pero... ¿yo? ¿Yo que me devoraba las Mafaldas, adorándola a ella, y a ella, pero menospreciando a ella? ¿Yo, que jugaba a la casita, sí, pero apenas podía me hacía pasar por el papá, para poder salir de casa e ir a trabajar? ¿Yo que prefería jugar a la maestra para mandonear un poco a mis hermanos y enseñarles a leer y escribir? O a la radio. O a armar libros. O a vender revistas en un kiosquito improvisado con mi amiga Andrea. O a la oficina Women (juaaaaa, ese nombre). O a ser diseñadora de modas. O arquitecta. O médica. ¿Y las valijitas de Juliana? ¡Yo, la Juliana doctor!** Aunque la Juliana mamá venía con pañal y todo, yo la miraba de lejos nomás. Me parece que ahora, la estoy mirando cada vez con más cariño. A la Juliana mamá, a esta Maguita mamá.


* sí, a mi marido este año le pintó que necesitábamos un rancho cómodo y le mangueó a los del club una casa de dos pisos... divina... sobre todo para limpiar.

** ahora está la de periodista! en ese entonces no.

jueves, 3 de abril de 2008

En ésta me prendo...

Bueno, como verán al costadito, recibí dos premios de Mamy Gry y uno de Tusitala, éste último por el "esfuerzo femenino", cosa que me he tomado muy a pecho, y agradecido profundamente, porque parece que las trasnochadas y los lamentos blogueros han tenido eco. El demonio noctámbulo de mi hijo no se da por aludido, no tiene piedad, pero la comunidad bloguer sí. Thank you, grazie, merci!! (y se me acabaron los idiomas).
No sé bien las reglas de este juego, pero decidí prenderme a mi manera. No me importa si ya fueron premiados, es mi forma de reconocerles y agradecerles "por existir".
Paso los tres premios, Calidez (es explícito el nombre), Dardo (este sí que no sé qué es lo que premia, pero bué), y Esfuerzo femenino a mi top five blogueril. Yo no tengo blogroll (porque me parece que la lista de blogs favoritos es algo muy dinámico, va cambiando, no creo que pueda mantenerse siempre igual, aparte sería larguísimo!!!), pero si lo tuviera, estos cinco estarían fijos, que no quepa duda.
Los tres primeros son los blogs que me están más "a cuore" porque fueron los primeros que descubrí, los que me acompañaron aun cuando no tenía el mío, con los que me identificaba, soñaba, discutía, me ilusionaba y todavía lo hago hoy:

No me importa si me visitan o no, si me comentan o no, si postean seguido o no, yo las sigo siempre. Fue amor a primera vista y ahí me quedé. Un clásico en mí, de mi personalidad. A partir de los de ellas encontré muchos otros blogs que hoy visito seguido, o me visitan a mí, y que aunque no premio, saben cuánto me gustan y les tengo afecto, porque siempre me tienen en sus comentarios!!

El cuarto es el de Marian, porque me sorprendió cuando me visitó por primera vez, uno de los primeros comentarios, y encontré su blog y dije "cómo no la había descubierto antes!!". Y ahí me quedé también. Me encanta!!!
El quinto es el de Marce, porque ya sé, aunque está llena de premios, yo no puedo dejar de reconocerle y agradecerle por postear todos los días, y tan bueno. Cantidad y calidad!

Ahí están, ellas son... mis premiadas! Sirva también a modo de recomendación para todas y todos los que no las conocen, aunque lo dudo!

viernes, 28 de marzo de 2008

Querer y poder

Que uno no siempre escribe de lo que quiere sino de lo que puede,
que con el bebito en brazos me resulta más simple escribir el blog que una nota para mi trabajo,
que debe ser porque escribo con el corazón y no con la mente,
que es viernes a la noche, y el señor marido padre decidió salir a despejarse,
que me parece bien,
pero estoy cansada,
que anoche me dormí a las cuatro, a las seis ya Emi pedía teta, a las ocho de nuevo, y a las diez me levanté,
que sé que tengo que empezar a pedirle aun más ayuda,
que cuando tengo que trabajar tengo que trabajar,
que tengo un cheese cake pendiente,
media casa por limpiar,
medio ropero por guardar,
que me hace falta un jean, bodys para Emilio,
que me tengo que inscribir al gimnasio,
que mañana a la mañana Pablo entrena entonces nada de ponerme con mi trabajo,
que me di cuenta que tengo que resignarme a trabajar sólo cuando Emilio pueda estar con él, o cuando se durmió profundamente, después de la medianoche,
que entonces mañana tal vez me convenga ir a los negocios o al mercado,
que nadie me preguntó nada de esto,
pero por las dudas les cuento.

jueves, 27 de marzo de 2008

Lo que la semana santa nos dejó...



Pasaron los siete días, y fueron menos agotadores de lo que pensé.
Cociné menos de lo sospechado y viajamos más de lo imaginado.
Un buen balance, en pocas palabras, je.
Salvo por un pequeño detalle: ahora mi demonio está más demandante que nunca.
Debe ser que se malacostumbró, a tantos niños a su alrededor, se le descalabraron los ritmos, se creyó todos los "qué guapo el bebé, qué mono", que sus primitos galleguitos le dedicaban con ese acento encantador. Y se le subieron los humos a la cabeza, no sé.
O será que le sentaban muy bien esos días largos de viaje, ese run run del auto que lo mecía y lo adormecía, el viento de mar, el aire salado, los edificios barrocos, las callecitas laberínticas...
A mí, me quedó la retina encantada del mar turquesa del Salento, casi como el de la Cerdeña que ya estoy extrañando. De la belleza de Lecce, la Florencia de la Puglia (dicen), que por momentos me hacía pensar que estábamos en Barcelona, por el hormigueo de turistas, por los restaurantitos típicos, por las calles del casco histórico, aunque con estilos diversos... aquí reina el barroco, allá el gótico...
Aquí donde se termina la Italia, donde la bota llega a su taco, donde el Adriático y el Jónico se unen, territorio de olivos y de trulli, las viviendas de los antiguos habitantes de esta tierra que florecen en medio de las ciudades que se modernizan sin olvidar sus raíces. Los lugareños compran trulli y los reestructuran. Saben que no tendrán vivienda más fresca en verano ni más cálida en invierno, que ésta construida con la sabiduría de sus ancestros...
De Molfetta a Bari, de Albero Bello a Trani, de Lecce a Gallipoli, Porto Cesareo, Taranto... días de viaje por una región en la que vivo, que no es la más publicitada de Italia, no es la Italia de las guías de viaje, de los documentales, de los tour organizados. Es la Italia profunda, la Italia meridional, la Italia donde todavía se pueden ver los chicos jugando a la pelota en las calles estrechas, las viejecitas con pañuelos en la cabeza, la ropa tendida afuera, los barcos pesqueros que dan de comer a familias enteras con esa actividad antiquísima.
No hubo McDonald's esta vez, pueden quedarse tranquilos. Carpaccio de manzo (carne cruda cortada finísima con rúcula y queso parmiggiano), orecchiete, cavatelli (estas últimas son dos tipos de pasta típica pugliese), pescado fresco, frutos de mar que olían todavía a sal... creo que me reivindiqué y homenajeé como es debido a la gastronomía italiana.
Y para lavar más mis culpas estoy casi terminando el libro-Biblia del movimiento Slow, el Elogio de la lentitud que me recomendó Viajera. A propósito, en Trani vi un cartel de ciudad Slow, lástima que no tenía la cámara a mano...
Bueno, como me estoy yendo por las ramas y esto va perdiendo forma, y mi hijo va tomando cada vez más forma de demonio, debo cortar el chorro... no sin antes dejarles algunas imágenes de estos días anómalos, agotadores, pero inolvidables.

lunes, 17 de marzo de 2008

Siete por siete

Durante los próximos siete días, seremos siete en casa. Siete personas. Siete seres humanos he dicho. Cuatro adultos, tres niños. Tres mujeres. Cuatro varones. Siete argentinos. En realidad, siete y medio, porque hay uno en camino (y no en el mío!). Vieron que a los argentinos nos gusta venir a poblar las europas.
Llegaron los huéspedes. Y yo ya me he puesto mi mejor traje de anfitriona.
Estáis avisados!

viernes, 14 de marzo de 2008

Displasia

Displasia, displasia, displasia. Retumbaba en mi cabeza como una pesadilla de la que no me podía librar. La displasia de cadera es una condición que puede ser bastante común, pero cualquier madre puede entender que para mí era un fantasma terrible. Al mismo tiempo decidí tomarlo con sensatez y optimismo. Dos cualidades que -debo decir- la primera no me caracteriza, la segunda sí. Más difícil es cuando tu amiga ha convivido con ese problema toda su vida, a tu lado. "Lo de Emilio me movió todo Magui. Por el gordo, por el espejo con mi vida, y porque mis padres no hicieron nada". Ella es brillante. Es dulce. Es hermosa. Pero tiene una pierna un poco más larga que la otra. Para mí nunca fue un problema. Siempre la vi perfecta. Perfectas nuestras charlas, nuestras aventuras, sus palabras, su música, sus dudas, su locura, su bella locura. Tuvo más novios que todas nosotras, el resto, juntas. No me doy cuenta de su problema. Pero ella sí, sé que es un dolor, una herida en el alma. Y ahora el espejo con mi gordito. Con ese ser del cielo, como le dice ella. Doble pañal, bombachita rígida, arnés, gotitas de vitamina D, verlo todo atado, ecografías, verlo luchar para sacárselo. A veces es duro. Pero sus sonrisas y su alegría demuestran que no la pasa tan mal. El miércoles el doctor, siempre tan expresivos ellos, pronunció dos palabras: "manca poco". Y fue como sentirme en el cielo. Falta poco. Una caderita ya está bien y la otra mejoró mucho. Los esfuerzos valieron la pena. A veces es mejor no hacerse ilusiones. Yo ya lo imaginaba con el arnés hasta el año. Ahora con suerte, pasará su primer veranito italiano libre de ataduras.
Me sentía tan feliz que hasta me pareció, por un momento, que Dios existía. Y que estaba de mi lado.