jueves, 27 de marzo de 2008

Lo que la semana santa nos dejó...



Pasaron los siete días, y fueron menos agotadores de lo que pensé.
Cociné menos de lo sospechado y viajamos más de lo imaginado.
Un buen balance, en pocas palabras, je.
Salvo por un pequeño detalle: ahora mi demonio está más demandante que nunca.
Debe ser que se malacostumbró, a tantos niños a su alrededor, se le descalabraron los ritmos, se creyó todos los "qué guapo el bebé, qué mono", que sus primitos galleguitos le dedicaban con ese acento encantador. Y se le subieron los humos a la cabeza, no sé.
O será que le sentaban muy bien esos días largos de viaje, ese run run del auto que lo mecía y lo adormecía, el viento de mar, el aire salado, los edificios barrocos, las callecitas laberínticas...
A mí, me quedó la retina encantada del mar turquesa del Salento, casi como el de la Cerdeña que ya estoy extrañando. De la belleza de Lecce, la Florencia de la Puglia (dicen), que por momentos me hacía pensar que estábamos en Barcelona, por el hormigueo de turistas, por los restaurantitos típicos, por las calles del casco histórico, aunque con estilos diversos... aquí reina el barroco, allá el gótico...
Aquí donde se termina la Italia, donde la bota llega a su taco, donde el Adriático y el Jónico se unen, territorio de olivos y de trulli, las viviendas de los antiguos habitantes de esta tierra que florecen en medio de las ciudades que se modernizan sin olvidar sus raíces. Los lugareños compran trulli y los reestructuran. Saben que no tendrán vivienda más fresca en verano ni más cálida en invierno, que ésta construida con la sabiduría de sus ancestros...
De Molfetta a Bari, de Albero Bello a Trani, de Lecce a Gallipoli, Porto Cesareo, Taranto... días de viaje por una región en la que vivo, que no es la más publicitada de Italia, no es la Italia de las guías de viaje, de los documentales, de los tour organizados. Es la Italia profunda, la Italia meridional, la Italia donde todavía se pueden ver los chicos jugando a la pelota en las calles estrechas, las viejecitas con pañuelos en la cabeza, la ropa tendida afuera, los barcos pesqueros que dan de comer a familias enteras con esa actividad antiquísima.
No hubo McDonald's esta vez, pueden quedarse tranquilos. Carpaccio de manzo (carne cruda cortada finísima con rúcula y queso parmiggiano), orecchiete, cavatelli (estas últimas son dos tipos de pasta típica pugliese), pescado fresco, frutos de mar que olían todavía a sal... creo que me reivindiqué y homenajeé como es debido a la gastronomía italiana.
Y para lavar más mis culpas estoy casi terminando el libro-Biblia del movimiento Slow, el Elogio de la lentitud que me recomendó Viajera. A propósito, en Trani vi un cartel de ciudad Slow, lástima que no tenía la cámara a mano...
Bueno, como me estoy yendo por las ramas y esto va perdiendo forma, y mi hijo va tomando cada vez más forma de demonio, debo cortar el chorro... no sin antes dejarles algunas imágenes de estos días anómalos, agotadores, pero inolvidables.

13 comentarios:

Marce dijo...

que bueno que todo haya salido bien. las fotos estan divinas, sos consciente de lo hermoso que es tu hijo? beso

Constanza dijo...

qué espectacular el viaje! hermosa descripción, fotos kodak, y un aire de mucha felicidad. hermoso!

tusitala dijo...

Ay! qué inolvidable! Se ven lindísimos los paisajes, las calles, las casas, el sol del Mediterráneo tan divino (cómo lo extraño!) y las casas blancas de cal.

Y tan bellos todos, tu Emilio robándose todas las fotos! Es tan fotogénico!

Besos.

Karla dijo...

Hola Maguita!!, que lindas fotos, que ganas de conocer al escuchar tu relato, seguro lo conocere si Dios lo permite. Por supuesto tu hijo lo mejor ...es DIVINO!
Saludos

Mamy Gry dijo...

Maguita!!! al fin volviste, pase cada día a ver si estabas... se te extrañaba!

Me fascina cómo escribis, deberías escribir un libro de los lugares que visitas y la experiencia que estas viviendo, incluyendo la maternidad obvio ! jaja

Me encantaron las fotos,todo divino y yo también comí esa carnecita muy finita cruda, sólo que no me acordaba cómo se llama, cuando la comí me acuerdo que la condimentaban mucho con vinagre o algo parecido para que se cocine, era riquisima, y la comí con miedo como me dijieron que era cruda y yo estaba embarazada y paranoíca de Giuliana jaja pero muy rica!

Tu hijo nena es un sol, nose que decirte no puedo agregar más se lleva todos los aplausos esos ojos gigantes y más celestes imposibles!!!

Me alegra que volvieras!
Nos leemos!
Besos
Gry

italo_argentina dijo...

Magui!!!!! esperabamos el relato con impaciencia, y al parecer nos gusto' a todas! y encima nos regalas esas fotos?
Gracias Magui!
El bebote nos deja con la baba a toda(o)s....

mardevientos dijo...

Yo voto por una union entre Emi y Maia... Emi esta DIVINOOOOOOO!!!!!!!!

Cuando hacemos este super encuentro?

ana dijo...

Magui qué lindo relato...me hiciste viajar por esa parte de Italia de la que sabemos tan poco pero por lo que nos mostraste es una belleza.
Y ni hablar que Emilio es una divinura, sale bien en todas las fotos, viste??
Te mando un beso grande!!!

PD: y ahora hacete un post contando cómo es eso que tu suegro y tu mamá salen juntos!!! me encantó!!!!

Maguita dijo...

Marce: Gracias!! Sí, soy consciente, aunque a veces pienso que son babas de madre nomás, jeje. Pero por eso le saco tantas fotos!!!

Constanza: Sí, la pasamos muy muy bien! Qué bueno que algo se haya transmitido...

Tusi: Je, me di cuenta que puse más fotos de Emilio que de los paisajes, pero bueno, es inevitable! El sol peruano no es como el del Mediterráneo? La verdad que tuvimos pocos días de sol, pero cuando salió, a pesar del viento, era genial.

Karla: Sí, vale la pena un viaje al sur de Italia, y la Puglia, el Salento, la verdad que son lugares para conocer. Y todavía me queda mucho...

Gry: Aquí estoy de nuevo!! mmm, gracias, muchas gracias por los halagos, no sé si los merezco... pero... a quién no le gustaría escribir un libro, no? Es una de las tres famosas cosas que hay que hacer antes de morir, dicen... bueno, por el momento está el blog!
La verdad que a mí no me hace mucha gracia la carne cruda, pero ésta estaba espectacular. O mi paladar se está haciendo más amplio, una de dos! Besos y nos leemos!!

Gaby italo-argentina: Vieron? Les pongo esas fotos para hacerles perder todos los tabúes de la maternidad, ja, como para compensar un poco! Y? Para cuándo? No digo el bebé... el blog!! jaja.

Mardevientos: sisisi, yo también hago votos, habrá que convencer al padre de la princesa nomás! Pero sí, no quiero irme a Argentina sin que nos veamos! Deberemos ir a vuestro reino, no? El caballero es el caballero...!!!

Ana: Fotogénico el enano... y eso que ya se da cuenta cuando tiene la cámara enfrente, se queda duro y cambia de expresión el muy guacho!
Y respecto de la historia madre-suegro... estoy decidida a contarlo así que pronto habrá post! Beso!

tusitala dijo...

¿El sol? ¿qué sol? Ahhhhhh! se refiere a la cosa esa redonda que daba calor y que colgaba en el cielo de Madrid!!! Se quedó allá, no me cabía en la maleta!

El cielo de Lima es como el de Londres, siempre la neblina. Blanco panza de rata (o panza de burro, según quien la cuente...) creo que una vez hice un post sobre eso!

Besos.

viajera dijo...

Que bonita reseña.
Lástima que no pudiste fotografiar el cartel de città slow, me hubiera encantado verlo, pero las demás fotos recompensaron... están lindas!!!! Con tu relato me hiciste viajar y recordar los sabores de mi tierra (excepto el carpaccio, que soy vegetariana :P )

Y por donde empiezo a describir lo hermoso que está tu hijo?

Un beso

Jime... dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Jime... dijo...

Qué buen paseo!!!
Me encantaron las fotos, obvio que las de Emi son las más lindas! qué fotogénico! Esa mirada, agarrate! bueno, no hace falta baticinar nada, ya se ve (por lo que contás) de que es pura energía :)
Muy bueno el post, fue como viajar hasta ahí :)

(borré el comment anterior, tenía una falta de ortografía que quedaba muy fea :( )

Besos!!!