domingo, 21 de marzo de 2010

Flor de primavera

Todo muy lindo, gente, estaba yo así embriagada con esta primavera feliz, que se vino con sol radiante y mar más azul que nunca, y termómetro por los 20 grados, súper sensible, enamorada de la vida, y entonces me digo dale madrugá como todos los días también un domingo pero esta vez no te pongas a trabajar y salí a correr, que no podés desaprovechar esa costanera impagable, y ayer mientras veníamos de la pizzería y pasábamos por el puerto y el faro, que costea la montaña, me decía ves, por acá vas a venir a correr mañana. Y así fue, 8 de la mañana ya estaba correteando yo, haciendo footing, jogging o como quieran llamarlo, y no sé qué me pasó, pero justo ahí, frente al faro, perdí el equilibrio y me fui con todo mi peso y mi metro setenta y pico al suelo, de bruces, de cara, de jeta, de rodillas y de manos, no sé, arrastré absolutamente todo por la calle, compré terreno, como quieran llamarlo. Y sí, ríanse porque este tipo de caídas son para reírse, son de las cosas más cómicas para los que lo ven de afuera. Pero yo les juro que vi las estrellas. No tanto ahí. Me levanté lo más rápido que pude y seguí corriendo, con la palma de la mano izquierda que me colgaba la piel, en carne viva, y las rodillas peladísimas, hasta casa. Cuando Pablo me puso agua oxigenada vi todas las estrellas del universo. Terminamos a las nueve todos en la guardia médica. Tengo una mano vendada y la otra toda raspada, pero aleluya, puedo escribir.
Qué flor de primavera, qué flor de tortazo que me pegué.
Leo el post idílico de ayer y definitivamente, no había mejor seguidilla que esto. Ja ja jaaaaa. Me duele toooodooooo!

sábado, 20 de marzo de 2010

Mozzafiato

Los italianos suelen tener palabras para las cuales nosotros, hispanoparlantes, debemos usar al menos varias. Mozzafiato es una de ellas. Quiere decir algo tan bello que te quita el respiro. Y recién acabo de vivir en carne propia la sensación. Yo soy una persona hipersensible, de eso no hay dudas. Malo, sí. Bueno otras tantas. Vivir con las emociones a flor de piel suele ser bastante incómodo. Sobre todo cuando te ofenden y te brotan las lágrimas, te avergonzás y el rojo te enciende las mejillas. Creo que estoy tratando, de todos modos, de mantener mi emocionalidad a raya. O que se note un poco menos. Pero en este caso agradezco aún no haber anestesiado del todo mi primitiva sensibilidad. Porque cuando veo el mar de ese celeste azul transparente, tan calmo que emociona, tan perfecto que me oprime el pecho, con un cielo idénticamente impecable, y el sol brillando fuerte sobre las piedritas de la playa, y más allá las islas Eolias, y me sorprendo boquiabierta, con la respiración suspendida y mariposas en la panza, ahí sí, me digo, sos tontamente romántica, no tenés remedio, pero vale la pena, sí que vale la pena.

Pd: No tenía la cámara a mano. Prometo volver luego de buscar a Emi en la guarde, con una imagen de esa belleza. Por ahora imaginen.

lunes, 15 de marzo de 2010

De campeones y femineidad

Este año a Pablo le tocó ser parte de un equipo con una extraña misión: devolver la dignidad a un pueblo, a una sociedad deportiva, a una multitud de fanáticos que vio hace unos años caer un sueño a pedazos. Este pueblo me hace acordar mucho al mío, a aquél donde me crié, y donde paradójicamente también Pablo tuvo su gran oportunidad basquetbolística, jugando liga nacional a los 16 años. Así que la suma de emociones es grande. Es también contradictoria. Es festejo anticipado, seis fechas antes que termine la fase regular. Es un ascenso directo. Y casi sin sufrimiento. Capo D'Orlando es una sociedad admirable, llevar un equipo de una pequeña ciudad de poco menos de 20.000 habitantes a la categoría más alta del básquet italiano no es poca cosa. Y cuando fueron descalificados y obligados a empezar desde muy abajo, se vio de todo. Desde los fanáticos verdaderos que estuvieron ahí siempre, hasta el ver menguar el interés de la gente que "si no es serie A no tiene emoción", o "nosotros estamos acostumbrados a otra cosa".
Lo cierto es que se armó un equipo de excelentes personas. Y eso estoy segura que es lo único que siempre te asegura resultados así: intachables. Ayer cuando Pablo cortaba las redes, cuando los veía saltar y festejar, cuando los abrazaba sin importar que estén bañados en sudor, se sentía en el aire el olor de la revancha, pero sobre todo el orgullo de ser parte de ese grupo que hizo su trabajo, ni más ni menos, pero tan bien, tan impecablemente, que de afuera el esfuerzo parecía imperceptible. Pero yo sí sé el esfuerzo que hay detrás, la profesionalidad de Pablo, las llamadas solidarias entre cada uno de ellos cuando las cosas no van bien, conozco las historias y los sacrificios de todos y cada uno de estos chicos, sobre todo de mi chico, y me emociono hasta las lágrimas cuando un dirigente se me acerca y me dice "no tiene precio, creéme, no tiene precio... tengo ya seis promociones encima, pero con un grupo humano así, de verdad no tiene precio".
Ahora, de nuevo la incertidumbre. Ahora, a tener esperanzas, a creer. A ser positivos, pero no tanto, porque la desilusión es más grande cuando se cree demasiado en algo.
Y yo, les cuento, primer fin de semana en el que no toco nada de trabajo desde noviembre. Hasta tuve tiempo de hacer un ri-quí-si-mo lemon pie y de elegir con tiempo algunos lindos suéters de liquidación. Me faltó ir a la peluquería, pero ya me siento más mujer.

P.d: había puesto en el título "feminilidad" (qué horror) en lugar de "femineidad"... el italiano por ahí hace estragos en mi español!

miércoles, 10 de marzo de 2010

Me reporto

Por acá todo muy bien, súper bien. Tan bien que ni ganas me dan de pensar en que pronto se acerca el final. Y de nuevo la incertidumbre. Pero me pasó más rápido que nunca.
Mañana tengo que empezar el gimnasio con urgencia, hacerle un favor a mi cuerpo, a mi espalda martirizada, a mi culo ya inexistente, y a la pancita incipiente -sin motivo alguno, aclaro-.
Con Pablo discutimos a veces fuerte, pero también llegan después los perdón de su parte (ja, qué satisfacción). Así que eso me deja tranquila porque quiere decir que antes quizá no discutíamos tanto porque yo callaba, no os parece.
Emilio va a la guarde cada vez con más gusto. Hoy después de la habitual vueltita por el mar, porque yo cumplo lo que prometo (vamos al mar, después a la guarde hijo), lo dejo en la puerta y antes que abran me dice "te vas a trabajar mamá?"... y a los dos segundos abre Bárbara, su maestra preferida, y le dice: "brutto il mare!!"... switch lingüístico adorable.
No tiene sentido este último coletazo de frío, che, creo que es hora de que el invierno se vaya de una vez por todas, no?
Y qué más había por decir? Ah sí, que por supuesto, no vi El secreto de sus ojos, Pablo quiso alquilar Up! y estaba totalmente agotada, y finalmente sacó Triage, con Colin -que está hermoso incluso esquelético, qué voy a decir yo que tengo el doble en casa!- y me gustó, sí, la verdad que sí.
Estoy por aquí dando vueltas. No me voy. Gracias a los que entran todos los días (son varios, eh) aun cuando no hay post desde hace rato!!!!

viernes, 26 de febrero de 2010

Tonta justificación

Juro que extraño mucho escribir aquí, juro que los extraño!!!
Estoy en un momento de transición, no sé bien hacia qué, pero seguramente es algo positivo. Trabajando mucho mucho, que apenas me deja tiempo para leer blogs, y ni siquiera comentar... y menos escribir acá.
Pero nada, feliz, feliz. Súper feliz. Y eso es lo importante.
Emilio está tan grande, tan lindo, tan activo, y tan hablador, que casi que me dan ganas de llorar cada vez que abre la boca.
Y como si todo esto fuera poco, Pablo va derechito a ganar el campeonato.
No sé, quiero pensar que algo habré hecho para merecer todo esto. Ja.
Aquí dejo algunas fotitos, como para que no "lo" extrañen tanto... (todavía tiene que decidir qué deporte le gusta más!)




miércoles, 3 de febrero de 2010

Cosas de estos días

- mi abuelo tiene facebook, es un genio.
- emilio dice "ecco!" cuando pierde y encuentra la tapita de la fibra.
- y pinta adentro de las líneas de los dibujos!
- mi amiga C. ya me confirmó que me viene a visitar con su flia (marido y nena de tres años)! Todavía no lo puedo creer, por ella y por nosotros!
- tengo tendinitis de tanto tipear
- aunque me encanta estar tan cansada por este trabajo que buscaba hace tiempo
- pero a veces no me reconozco en este "no estar" para esas cosas que son tan importantes para mí: hacer una torta, cocinar, invitar amigos a cena, hacerle un cafecito a pablo, salir todos los días con emi al tobogán, llamar por skype a mi mamá, a mis hermanas, a mi gente querida, responder mails, mantener contacto virtual con toda la gente que quiero, charlar con mi vecina todo lo que quisiera, bajar fotos, subirlas a flickr, mandarlas por mail, compartir el crecimiento de mi hijo...
- y a la vez te das cuenta también del tipo de hombre que tenés al lado, de su grandeza, de su generosidad, del padre increíble que es, de las toneladas de platos que es capaz de lavar, de la cantidad de veces que va al súper y vuelve con las bolsas re cargadas, solo, y con las cosas que vos querías que compre; y de las veces que cocina tan rico, que casi que deseás no tener que volver a hacerlo vos, y de cuando vuelve con unas zapatillas re lindas "porque entré al negocio pensando en encontrar algo para vos, no para mí"; y hasta te perdona cuando llega de vuelta un paquete de madrid, porque enviaste dos kilos de parmiggiano a tus amigos y te olvidaste de poner la dirección de la casa!

domingo, 10 de enero de 2010

Mares

Los días de la Navidad aquí en Italia transcurren así, guardados, junto a la familia, se juega a la tómbola, al póker, o a los juegos de carta que se prefieran, se come mucho, se olvidan ciertos protocolos. Por ejemplo, el que impide que un director técnico tenga una relación estrecha con un jugador -como es nuestro caso- o un jefe con un empleado, digamos. Eso para los que son demasiado formales. O prejuiciosos.
Lo cierto es que nosotros nos las ingeniamos para encontrar invitaciones que nos hagan huir de esa sensación de orfandad que sobrevienen en las fiestas. La nochebuena y la navidad la pasamos en Patti, con una familia más que generosa, y dormimos en una casa que tiene esta vista.



El 26, que aquí es Santo Stefano y no sé por qué se sigue de ocio y de comilona y de reunión familiar y de guardado y de tómbola y de póker, fuimos a la casa del director técnico del equipo de Pablo. A romper protocolos y a disfrutar de una casa absolutamente increíble. Que te dan ganas de tener una casa. Una carencia que yo suelo no sentir. Pero miren lo que es esta vista. Imaginen un comedor con un inmenso ventanal y el fuego encendido en el hogar.




Ahhhh, la Sicilia tiene "unos" mares!!! Y eso que recién estoy empezando a explorar!