jueves, 8 de julio de 2010

¿Es posible...

...que yo, cada vez que venga a Argentina, me estrese tanto, pero tanto, tanto?

Creo que me he desacostumbrado a esto de la argentinidad al palo. ¿Puede uno desociabilizarse tanto? Nunca pensé que me iba a hacer cuasi huraña.

Pasa, ya lo sé, por aprender a decir NO.
Algo que definitivamente NO ME SALE.

lunes, 5 de julio de 2010

Por aquí ando

Es bastante vergonzoso lo desaparecida que estoy, pero sigo viva. Es difícil hacerse momentos para escribir cuando hay tanta gente que deseo ver, abrazar, charlar mate de por medio; cuando hay partidos de tenis y de canasta (sí, volvimos al ruedo las viejas chismosas), cuando hay viajes a Córdoba con paradas en pueblos intermedios para ver la casa de esa amiga a la que se lo venís prometiendo desde hace tres años; hermanos que van y vienen; cenas, asados y fiestas; recibidas y nacimientos y embarazos y cumpleañitos, y cine para grandes y para chicos (ayer vi Toy Story 3, primer intento cinéfilo con el retoño, durmió toda la función y yo me reí y lloré como una niña!).
Mucha vida.
De a poco estoy volviendo, gracias por bancar!

jueves, 10 de junio de 2010

0

aquí estamos, todo listo para partir... esta vez no derramé prácticamente ni una lágrima, aunque ganas no me faltaron. Es que los dirigentes ya le preguntaron a Pablo que para cuándo quiere el pasaje de vuelta, que el 15 de agosto debería estar acá, si nosotros venimos con él o después cuando tengamos ya la casa, la señora propietaria me dice que a partir del 1º de septiembre (cuando se van los turistas que ya empiezan a transformar la ciudad) ella ya me puede dejar la casa, entonces es un "arrivederci" con todos, ni quiero pensar en la remota posibilidad de no volver. Quiero por una vez sentir que sí, que voy a volver a entrar a esta casa y a sentir el mismo olor, y caminar las mismas calles y saludar a la misma gente. Este año parece que sí, que mi pedido va a ser posible. Y después de cinco años de inviernos seguidos, ya estamos programando un verano siciliano, el que viene. Porque lo que degustamos de este inicio fue demasiado tentador. No sé si logrará vencer mis ganas siempre inmensas de volver a mi país, a mi familia, a mis amigas, ese fuego como siento ahora, una ansiedad y una emoción que me sube por la garganta y me deja una sonrisa estampada en la cara todo el día. Quizá podamos llegar a un punto medio, verano siciliano y también escapada a ver a la familia, en lugar de dos o tres meses, un mes. Esos son los planes. Esas son las ideas. Hay que visualizar, visualizar, visualizar. Así dice El Secreto, ¿no? Me están evangelizando al marido en el arte del pensamiento positivo y el coaching. Y debo decir que no le viene nada mal.

miércoles, 9 de junio de 2010

-1

Pongo el despertador a las ocho como para no quedarme dormida, pero en realidad ya está casi todo hecho, las valijas, la casa vacía, los vidrios relucientes, la cocina también. Queda sólo limpiar media heladera y lavar los pisos a conciencia. Y una pequeña lista que hice anoche. Sin embargo, a las seis ya empiezo a dar vueltas en la cama y la ansiedad no me deja seguir acostada más allá de las siete. Es como cuando tenía la cesárea programada de Emilio. Cuando se espera tanto, tanto del otro lado del umbral, no podemos quedarnos impasibles aquí. Mi cabeza ya está volando.
Por eso ahora escribo. Mi intención era hacer una cuenta regresiva pero el tiempo material no existía. Volaba cada vez que me sentaba frente la pantalla. Y los reclamos de Pablo eran válidos. Con una casa entera por desarmar y tanta gente y tanto mar por despedir, el tiempo frente a la pantalla era demasiado precioso.
Así que con el -1 me despido, sólo por ahora, de esta temporada siciliana, de un año que me dio tanto, en el que crecí tanto, un año lleno de felicidad y de encuentros. Sobre todo, conmigo misma.
Gracias por estar ahí.

martes, 1 de junio de 2010

Véanla, véanla, vedla, por favor!


Hacía mucho que no me dormía con una película. Desde la de Dorian Gray, creo, ésa también es recomendable. Avatar la vi toda cortada, porque nos dormíamos ambos, Pablo y yo. Pero genial, qué más se puede decir. Ya creo que se ha dicho todo.
Anoche, decidiéndome finalmente a bocharle al señor de la casa la enésima película del combo ciencia ficción-acción-balas, con Milla Jovovich como no sé qué especie de luchadora andrógina (porque siempre le dan esos papeles últimamente, pobre), me planté y le dije: "yo sé que no te va a gustar, pero ya es una batalla perdida: las que te gustan a vos, no me gustan a mí". No logramos encontrar el punto medio, salvo con esas estilo Avatar o Dorian Gray que tienen condimentos mixtos. Somos los dos bastante estereotipados, parece. Vengan sociólogos del mundo a estudiarnos. A él le gustan las pelis demasiado masculinas. A mí las típicamente femeninas. Ah, me faltó Hachiko en el medio (ésa también la vimos los dos), con la que me gasté las últimas reservas de lágrimas que me quedaban.
Y así me acomodé a mirar Julie&Julia, de la que había leído algunos comentarios por ahí, y sabía definitivamente que "me iba a gustar". Pero me gustó más de lo que pensaba. Me hizo reír. Muchas veces y hasta a carcajadas. Me hizo llorar pero sólo de emoción genuina. Me hizo identificarme con esas dos mujeres, en sus grandezas y también en sus pequeñas miserias.
Esta peli va dedicada a ustedes, estoy segura, segurísima de que les va a gustar.


Aquí
, si tienen ganas de leer en inglés una linda reseña sobre las lecciones de Julie&Julia.

Ah, y si alguien vio la de Uma Thurman que hace de mamá blogger por favor, avísenme si vale la pena (aunque si no valiera la pena, sé que la voy a ver igual, je, de puro testaruda).

viernes, 28 de mayo de 2010

Algunas del Rey Sol

- El niño me salió medio tuerca, como el padre. Aquí en Italia, donde hay más autos que personas, y donde la gente parece que es alérgica a caminar aun en un pueblo de dimensiones totalmente manejables a pie, está de parabienes. Camino a la guardería, va preguntando el nombre de cada uno, y yo respondo. Su favorito es el Cinquecento nuevo. Grandes exclamaciones cuando ve uno. Pero también el viejito. Nuestro Fitito. Ahí la locura es total, porque hay menos. Y me hace acercar, y lo mira por todos lados "fitiiiito, fitiiiito", le dice. Hoy por hoy, conoce casi todas las marcas. Yo me sorprendo de que un logo chiquito pueda quedar tan impreso en la memoria de un nene. El otro día fue al gimnasio con el papá, y después de haber dado vuelta medio templo del sudor (Marian, te robo el término), salió disparado a hacer gala de sus saberes automovilísticos. "Fiat Panda". "Uy, muy bien". "Fiat Idea". "No, no es posible" (sí, sí que lo es, martillamos con el asunto desde enero). Y luego empieza el momento de las pavadas. Ve un BMW y dice "Audi". "No, no, hijo" (el padre nervioso). "Sí, sí, Audi". Y todos ríen y siguen festejando sus disparates.
Suben al auto, pasada media hora, y muy serio lo mira por el espejito a Pablo y le dice: "Era una biemvú*, papá".
- Pero también, nos salió muy religioso. Ahí ya no sé a quién echarle la culpa. Ojo, que a pesar del escepticismo de los padres, no sé bien cómo explicarlo, me gusta su espiritualidad. Me gusta que espontáneamente, después de que fuimos a la iglesia de Tíndari, me pida siempre, siempre "vamos a la iguesha mamá, a vé Maria-Quesú". Una única entidad para él. Que ayer, por ejemplo, lo haya escuchado decir entera la bendición de la mesa, que hacen en la guarde: "Siiiiignooore, benedice a noi e a questo cibo che stiamo per mangiare, e a tuuuutti quelli che non ce l'haaaaaanno"** (con el cantito típico de las cosas que aprendemos en la escuela). "Nel nome del Padre, del Figlio, lo piritotanto, aaalennn"***.
Un día le pidió a su papá ir a la iglesia, así, de la nada. La iglesia del centro de Capo. Entraron y vio la típica imagen de Jesús, con taparrabos apenas, y los brazos abiertos en la cruz. Miró un poco y después preguntó muy serio: "¿está tomando sol, papá?".

*: biemvú=BMW
**: "Señor, bendícenos a nosotros y a esta comida que estamos por comer, y a todos aquellos que no lo tienen" (o algo así)
***: "En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén"


Faltaba la foto, el niño de los pelos volados, y el padre lavador de platos

lunes, 24 de mayo de 2010

Fragilidad

Hay una paloma en mi ventana. Se la ve viejita y achacada. Sobre todo, se la ve cansada. Hace un buen rato que la miro y me mira. No se mueve mucho. Yo sigo aquí, tecleando y tecleando. Tengo terror de que haya venido a morir aquí, frente a mis ojos. Trato de concentrarme y trabajar, pero no puedo. Es tan fuerte la imagen. Es la finitud de la vida, la conciencia de que todo termina.