miércoles, 12 de mayo de 2010

En picada



Más que cuenta regresiva, estos días se vivirán en picada. Siento que vuelan. Siento esa extraña mezcla de cada año, con lo que ya no quiero cansarlos. Ayer Pablo me anunció que finalmente teníamos el pasaje en mano para volver a Argentina, 10 de junio, subimos al avión los tres en Palermo y tras pocos transbordos, nos encontramos en Córdoba.
Mi vecina se fue hace una semana. Lloré mucho. Lloré con ella, abrazada, lloré sola, después, intentando dormirme. Qué cosa fuerte es la cotidianeidad. Qué lazos gigantes, importantes, se pueden construir en ese compartir día a día, en ese ida y vuelta. Cada vez que me acordaba que al día siguiente Emilio gritaría "Bereca, bereca" y ella ya no estaría, se me revolvían las tripas, y nacía de nuevo el sollozo. Todavía me pasa cada vez que entro al depto a buscar algo. Tengo la llave y entro como hacíamos antes, puteándola internamente, ocho meses y no se compró el pelapapas, pero será posible, y allá voy, y entro, y está el mismo olor pero no están ellos, está la casa impecable, y parece que en cualquier momento me va a ofrecer un café, se lo va a olvidar arriba de la hornalla, charlando conmigo afuera mientras la acompaño a fumar, su marido le va a gritar de pies a cabeza, se plegará el mío, nos reíremos juntas, ellos dirán son iguales, nos reíremos de nuevo, nos putearán de nuevo, y así en esa mágica sucesión que es el día a día.
Mientras, intentamos mitigar la nostalgia, la melancolía y la incertidumbre, con algún que otro asado, con algunas escapadas al pueblo vecino donde una pequeña delegación argentina/cordobesa de voleybolistas nos agasaja con asados y risas.
Y el mar, el mar, siempre el mar. Ayer Pablo me llamó, yo había decidido no ir a la playa porque tenía que trabajar sí o sí. "Tenés que venir, esto es el paraíso". Y corté todo, después se podrá seguir de madrugada, esas son las ventajas de no tener horarios fijos. Me hubiera arrepentido tanto si no lo hacía. Una piletita en medio de las rocas, el agua demasiado transparente, un paraíso terrestre a 1000 metros de casa. Y la primera zambullida de la temporada a las seis de la tarde, con el sol cayendo, y Emilio que gritaba desesperado de felicidad y un poco de frío, con esa madre loca que lo zamarreaba de arriba a abajo, pero sin mojarle la cabeza eso sí, tan descocada no soy.



20 comentarios:

Alicia Seminara dijo...

Hermoso lo que relataste, hermoso tu hijo, hermosa vos.

Para qué querías salir a correr!?! La bikini te queda divina!

mardevientos dijo...

Te aviso solo 30 días antes.. y ahroa vas a sentir que este mes sino se VIVE a pleno, vuela!!..
Pero me pregunto, a vos te tocan siempre las playas y el mar mas lindos que tiene Italia?... Porque mira que hay zonas con mar feo, pero de esas se mantienen bien lejos! Seá una estrategia de Pablo?.. O solo cuestión de fortuna!

Un Beso!!! (y tomate al menos una hora al día para ir al mar!)

Maguita dijo...

Gracias Ali, jajaja, elegí las fotos que me favorecían más OBVIAMENTE. Hay algunas en las que se ve la pancita, una ya no tiene veinte, pero bué!!

Maguita dijo...

Marce, definitivamente te voy a hacer caso. Y la verdad, lo nuestro es puro culo, dicho mal y pronto, jajaja. Pero seamos sinceras, en Italia estás siempre a dos pasos de un bel mare... y si no, en Roma, tenés otros atractivos, unos poquitos más, no??

Marina dijo...

Me hiciste emocionar con lo de tu vecina, cuesta tanto estrechar lazos en Italia (o al menos a mi me cuesta mucho) que da bronca y tristeza deber alejarse de una persona con la cual lograste en poco tiempo formar una amistad y compartir tantos buenos momentos.
Lo genial es que en breve vas a volver a tus pagos!! que lindo!!
Esperemos que el proximo destino sea tan hermoso como el que les toco este anio.
Besos y disfrutà mucho de lo que te queda en ese paraiso terrenal.

Mariana dijo...

QUe lindo relato, pero que triste. Se te lee triste... sera la incertidumbre otra vez, o el distanciarte... no creo que se rompan los lazos...quien dice, por ahi terminan siendo vecinas otra vez.
Que linda la mar! quien pudiera!!!!

Mai dijo...

Cada vez que te leo disfrutar del mar y de lo linda que es Sicilia, me acuerdo cuando Pablo no tenía idea del próximo destino y yo te dije que quizás era Sicilia y me respondiste: NO MAI, TAN AL SUR NO! jajaja
Es que embruja el sur! Al principio no querés venir y una vez que estás, no lo querés abandonar.
No te angusties por lo perdido, agradecé el haber conocido a tu vecina y quizás sea una amistad que dure en el tiempo.
Disfrutá a full (no te pierdas un día de playa con tu flia por el laburo!)
Emilio es un bombonazo para apretujar todo! Y vos... ABSOLUTAMENTE UNA DIOSA! Qué panza? Menos mal que te vas, porque cuerpos asi arruinan el promedio de mondongos en la playa! jajaja
Besos Maguita!

Maguita dijo...

Marina, es totalmente como decís vos, es muy difícil para mí también crear lazos estrechos, crear amistades aquí en Italia, y sobre todo por la vida que hago... y quizá el llanto con mi amiga es justamente por la certeza de que todo tiene un final y de que nada va a volver a ser como era. Por eso me duele tanto, y en cambio cada vez que me voy a de Argentina, es más leve, me duele pero sé que siempre voy a volver... siempre está la esperanza...

Marian, me siento de nuevo saltando al vacío, algo de tristeza hay. Es un vértigo, unas ganas locas de estar en Argentina, una mezcla de ansiedad, pero también de incertidumbre... qué loco, todavía no termino de acostumbrarme a esta vida errante.

Mai, qué tontita fui, qué llena de prejuicios, no??? Es que el año que estuve en Calabria, en Catanzaro, la pasé muy mal. Entonces asociaba el sur más sur de Italia con cosas feas. Viste, como decía en el post anterior, siempre hay que creer en las segundas, terceras y hasta cuartas oportunidades!!! Me hiciste reír mucho con lo de los mondongos, jajajajaja!!! (vuelvo a repetir, elegí las fotos mejorcitas, un mondonguito incipiente hay, ja).

Besos a todas!

perica dijo...

mar a mil metros que felicidad!!!
enteindo lo de la vecina. cada vez que se va alguien de acá, gralmente se vuelven a rosario, se me desgarra el pecho...

bueno, mes a full. que sabes que acá por lo menos, y por suerte, esta la famiglia!!!!

vida de adrenalina pura magui!!

Genín dijo...

Pues aquí en Andalucía todavía el tiempo está loco, anoche tuve que encender la estufa y de bañarse en la playa todavía como que no, claro que de repente cambiará y de un día a otro estaremos asandonos.
Besitos y salud

tia elsa dijo...

Maguita las fotos ya lo dicen todo! vos pareces la hermana mayor de tu hijo, son muy parecidos y guapos. En cuanto a tu tristeza ya pasara linda, lo importante son los buenos momentos vividos y compartidos y eso que estás viviendo ahora, que es mágico y tuyo. Besos tía Elsa.

Maguita dijo...

Peri, y lo tengo a 300 metros también, pero acá era como más exclusivo. Ya me propuse vivir el mes a full, y dejarme de mariconear un poco, jejeje. Que quién sabe si un mayo así se me vuelve a repetir en la vida, no?

Genín, bueno en el resto de Italia también la lluvia no da tregua... y las temperaturas no suben!!! pero bueno, aquí estamos en la isla, y es todo distinto!

Tía Elsa, gracias!!! Un poquitín de melancolía por algo lindo que se termina es inevitable, pero estoy tratando de sacarle el jugo hasta el final!!!!

baci a tutti...

Anita dijo...

A Mai se lo digo todo el tiempo: abrís la ventana y tenés el Mediterráneo ahí nomás!!!!! Qué agua por favor!!!

Pero también entiendo lo que decís con cómo uno disfruta y necesita de las cosas cotidianas, de saber qué viene después...aunque sea por un ratito.
Y aunque te angustie, el vértigo también alimenta otra partecita de cada uno.
Disfrutá de este mes y mantenenos al tanto de sus aventuras.
Besote

Pompina dijo...

Se van de vacas a Argentina o definitivamente?

virgi dijo...

¡Qué lindo verte tan contenta!
Están muy bien las fotos, tú muy guapa y el niño es precioso.
Y ese lugar, delicioso. Disfruta. Gracias por tus visitas.
Un gran beso

Ronnie dijo...

Homenaje al título del blog a full!! Como para que nos quede claro y no nos acostumbremos a verte en un mismo lugar mucho tiempo...

Qué lindo post Magui, qué descriptivo, sobre todo de sensaciones. Las transmitiste tan bien, tan profundo sin ser doloroso, pero a la vez nos queda ese sentir de compartir tu angustia, tus raras sensaciones, y hasta sentí un poquito del calor de esa playa!!!

Y tu Emi... un solazo!

Muchos besos Magui y ahora estoy más atenta que nunca a qué depara el destino!

Cookie dijo...

Que lindo y que grande esta tu hijo!!

Disfruten el sol y la playa, en Alemania todavia hace friooooooooooo

laura dijo...

qué lindas fotos, qué bueno tener el mar tan cerca, dios mío!

muchas cosas, muchas emociones, estás viva, y en la vida pasa un poco de todo. disfrutá, el lugar, a tu marido, a tu hijo, tus recuerdos, tus esperanzas, lo que viviste, lo que está por venir. beso grande.

Maguita dijo...

Anita: el Mediterráneo a la vuelta de casa es un vicio que vamos a extrañar demasiado cuando volvamos definitivamente a Argentina. En Italia el mar queda tan cerca SIEMPRE. Y nosotros hemos sido afortunados...

Pompi: vacas, vacas, dos o tres meses, y espero que de nuevo volvamos acá!

Virgi: gracias! ahora se vino una oleada de frío, pero estoy planeando bien estas últimas semanas para disfrutar a pleno!!

Ronnie: jajajaja, los voy a volver locossss. Gracias por bancarme.

Cookie: gracias, me sorprende día a día Emilio! En octubre cumple tres.

Maguita dijo...

Laura: mil gracias por tu hermoso comentario. Viniendo de vos, y conociéndote como te conozco por tu blog, sé cuánto valen cada una de esas palabras. Ayer hablábamos con Pablo, por una serie de cosas en relación con enfermedades terminales y demás mierdas, una carta que dejó una amiga de una amiga antes de morir (después de luchar siete años), y era una carta alegre y esperanzadora. Ella "agradecía" a la enfermedad porque le había hecho vivir la vida con intensidad, con la conciencia de que algún día termina. Por lo general, damos por sentado que vivimos. Que un día viene detrás de otro, y que así será in eternum. Es muy, muy difícil tomar conciencia de que cada día es un regalo único e irrepetible cuando no se tiene en mente esa finitud inminente.